La Jija es
una danza tradicional de la provincia de Jauja, con diversas variedades en sus
distritos y comunidades campesinas, la cual representa en forma danzada la
siega de los cereales de cultivo más extendidos en la provincia de Jauja y
valle de Yanamarca; el trigo y la cebada. Este tipo de danza suele aparecer
como el inicio ritualizado de una actividad productiva, como es el caso de
danzas de siembra o de limpieza de acequias en otras zonas y regiones andinas.
Los
distritos en los que se practica esta danza son Canchayllo, Sausa, Muqui, Yauyos,
Leonor Ordóñez Huancaní, Paccha, Pancán, Huaripampa, Muquiyauyo, Sincos,
Ataura, Parco, Paca, Tunanmarca, Acolla y Marco, distrito este último donde es
conocida como Danza de los Segadores.
La Jija
apareció como danza ceremonial con que se iniciaba la cosecha de los cereales
traídos con la colonización europea. Con el tiempo esta danza se desligó en
algunos casos de la actividad agrícola para formar parte de las celebraciones a
la Cruz (3 de mayo), la Santísima Cruz de Mayo, también conocida como Tayta
Mayo que coincide cronológicamente con la cosecha de cereales tras el período
de lluvias en la sierra. En los distritos de Paccha y Muqui esta danza se
celebra al final de la faena de la limpieza de acequias. La totalidad de
variantes se representan, como se ha dicho, a lo largo del mes de mayo; en el
distrito de Marco se presenta, además, el 16 de octubre, fecha de la creación
política del distrito.
Las
variantes de esta danza se pueden resumir en tres tipos básicos por
coreografía, vestimenta y difusión. La variante más difundida es la que
representa la labor de siega de trigo y cebada, y cuyos protagonistas son los jijeros,
que se presentan en dos hileras y haciendo diversas figuras en grupo. Como
parte de la celebración de la Cruz de Mayo, esta danza es presidida por la
Cruz, llevada por el mayordomo de la fiesta flanqueado por dos mujeres, las damas
o brazos, quienes danzan discretamente en pasos distintos al de los jijeros.
La segunda
variante es la de los solteritos; aquí la variación fundamental es la presencia
de un cuerpo femenino de baile, las pianas o solteritas, ataviadas con el
atuendo típico genérico de Jauja, que hacen las veces de pareja de los jijeros
o solteritos, el nombre refiere que quienes bailan son jóvenes casaderos que realizan
un baile de cortejo; esta modalidad es propia de los distritos de Muqui,
Huancaní y Leonor Ordóñez.
La tercera
variante es la de los segadores, en la que quedan más rasgos de la danza
original, dado que aún está asociada a la labor agrícola propiamente dicha, no
siendo por tanto una representación sino parte de la faena misma. De esta
variante, la representación más conocida es la del distrito de Marco. La
vestimenta es de tipo tradicional, especialmente hecha para acometer el trabajo,
y la hoz no presenta adornos en tanto está siendo usada en la práctica.
La
indumentaria básica de la Jija es una caracterización del traje del labrador
español, lo que puede indicar que el origen de esta danza se ubicaría hacia el
siglo XVIII, cuando esta vestimenta terminó de imponerse a las poblaciones
nativas en el período post-rebeliones nativas. En su variante más tradicional,
los segadores de Marco, la vestimenta consta de camisa de lana de oveja;
pantalón de cordellate; delantal de tocuyo o dril blanco que cubre hasta la
parte media de las piernas; calzado del tipo llanquis o shucuy, hecho de cuero
crudo de res, llama u oveja; medias de lana de oveja; mangas de lana con
diseños de colores; sombrero de lana de oveja prensada; manta multicolor o
ushikata puesta a la banderola y amarrada en el pecho; y, en la mano derecha, una
hoz. Los segadores llevan también un lazo de cabuya o cuero trenzado y un wallqui,
bolsa de cuero para coca.
Sobre esta
base se han dado diversas variantes por cada distrito. La más difundida, ya se
trate de jijeros o solteritos, consta de pantalón de color oscuro, camisa blanca
o celeste de manga larga, sombrero alón de paja y copa cónica adornada con una
cinta, pañuelo al cuello y a la espalda la ushikata; escarpines o perneras que
cubren desde el empeine hasta debajo de la rodilla y decorados con flecos. Los
accesorios básicos son la hoz decorada con cintas de colores, y el wajla,
cuerno de vacuno pendiendo de un poco más arriba de la cintura, usualmente pulido
y decorado con incrustaciones, usado para llevar chicha o el brindis de
ocasión. En Paccha y Muqui, en cambio, los danzarines llevan un traje de terno
completo, azul o negro, con algunos de los accesorios de rigor. En el caso de
ser los solteritos, las mujeres visten con el atuendo de fiesta de la mujer
jaujina: falda adornada con hileras de cintas de seda; monillos con
aplicaciones de lentejuelas y pedrería, manta bordada y orlada con cinta de
seda, sombrero de paja; zapatos de taco alto y un cuerno o wajla.
La
coreografía de la Jija consta de una serie de pasos, y también presenta
variantes distritales. En términos generales, la danza consta de cinco partes:
1. Pasacalle, desplazamiento de los bailarines al campo de trabajo o lugar
donde se hará la representación, con pasos cortos y marciales; 2. Surge o
sorge, presentación del conjunto de jijeros y del mayordomo, cargando éste la
Cruz de Mayo con la asistencia de dos damas; 3. Pasión, corte de las gavillas
representado con un movimiento lento y rítmico; 4. Mudanza, donde se presentan
diversas figuras coreográficas como el cruce de hoces, acrobacias con el
sombrero, etc. de un conjunto de veinticuatro pasos existentes, hechos por lo
general en corrida lateral con la mano izquierda en la cintura y blandiendo la
hoz en la derecha. La música para este momento son diversos huaynos alternados
con la tonada característica de la Jija; 5. Colocación, tiempo en que la Cruz
es devuelta ceremoniosamente al altar de la iglesia de la que fue sacada.
La música
que acompaña esta danza tiene como base una tonada tradicional característica,
que se repite en todas las variantes registradas; con esta tonada tradicional
se alterna una serie de tonadas compuestas para la ocasión, conservando el
ritmo apropiado a cada paso e incluyendo algunos huaynos conocidos. Esta alternancia
de géneros de diverso origen hace de la música de la Jija un corpus musical de
gran riqueza.
La
orquestación con que se interpreta la música de la Jija incluye un rango que va
desde instrumentos como quena, tinya, arpa y violín, conformación tradicional
de toda la sierra central hasta la orquesta típica o filarmónica del centro, de
aparición más reciente, conjunto conformado por clarinetes, arpa, uno o dos
violines y saxofones.
El origen de
la Jija se asocia, según la tradición oral de algunos distritos, a una
representación de la siega, siendo en este caso un baile de varones
representando a los segadores. En algunos otros distritos de Jauja se asocia a
los bailes de salón europeos al ser un baile de pareja de pasos discretos y sin
tomarse de las manos.
Estos
argumentos se sustentan en dos hipótesis. Se considera, por un lado, que el
término Jija proviene del baile de salón conocido como giga, de pasos rápidos y
saltados que, originario de las islas británicas, en los siglos XVII y XVIII se
popularizó en toda Europa. Esta versión es sostenida en el libro Danzas Nativas
del Perú, de José Oregón Morales y Eva Cosset Oregón Tapia. Sin embargo, la
Jija de Jauja, en la mayor parte de sus variantes, no se asemeja a una
representación de un baile de salón, sino que representa la actividad de siega
con hoz, del mismo modo que los enérgicos pasos de la Jija tienen poco que ver
con los pasos propios de bailes de salón.
En el caso
de la segunda hipótesis, el nombre Jija vendría de jijona, una variedad de
trigo originario de las zonas españolas de La Mancha y Murcia, especie que podría
haberse cultivado entre los siglos XVII y XVIII en el valle del Mantaro.
También vinculando el origen de la Jija con la actividad de la siega se sugiere
que el nombre Jija deriva de las voces dadas por los bailarines durante el "guapeo"
de los segadores.
Al margen
del origen, la Jija es una expresión que concentra un conjunto de factores
históricos y culturales que han hecho de esta danza una manifestación compleja
en componentes y significados para la población de los distritos de la
provincia de Jauja, origen de esta danza. De haber sido una danza ritual para
el inicio de la cosecha del trigo, según una costumbre andina de ritualizar el
inicio de cada actividad importante, pasó a ser una representación de esta
actividad que forma parte de la fiesta de la Cruz de Mayo, tiempo de cosecha de
cereales al que desde el inicio estuvo por tanto asociada. Posteriormente se ha
convertido en algunos distritos en una danza de parejas, similar en los pasos a
la giga europea, por lo que puede suponerse que esta danza concentra diversas vertientes
en un original sincretismo.
Fuente: Resolución
Viceministerial Declaratoria Patrimonio Cultural de la Nación.
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