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Jauja, donde pagan a los hombres por dormir, fustigan a los hombres que insisten en trabajar, los árboles son de tocino y sus hojas de pan de fino. Las calles están adoquinadas con yemas de huevo y lonjas de tocino, asadas y fritas...

13 de julio de 2016

Instalación de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen en Jauja

Todas las cofradías, desde el inicio de su existencia, se instalan en la iglesia Matriz de Hatun Jauja. A principios del siglo XVIII se veneraba en esta iglesia un lienzo con la imagen de la Virgen del Carmen, que había sido donado por el devoto Bonifacio Vázquez, vecino español instalado en Jauja desde 1702. La devoción a esta imagen y el rezo del santo escapulario fueron fomentados por este vecino y el culto a las limosnas a la Virgen fueron aumentando poco a poco. En 1707, Bonifacio Vázquez propicio la creación de la Cofradía de la Virgen Carmelo con 15 cofrades, nombrándose como primer mayordomo al donante del lienzo, y el pueblo, atraído por la devoción a una nueva María, vistió el Santo Escapulario. El Gobernador y curaca de Hatun Jauja, don Blas Astucuri, en 1710 donó, por escritura simple, un sitio y solar llamado “Apocancha” para que se levantase en él “una capilla a la Reina de los Angeles” y se formase junto a ella un beaterio para el retiro de personas pobres y piadosas. El solar estaba en el lado norte de la Plaza Mayor de la villa de Jauja y era el mismo que recibiera el curaca Apo Francisco Cusichaca de la saya de Hatun Jauja, cuando el capitán Juan Larreinaga Salazar en 1565 procedió al trazo del terreno a sus habitantes. En el perímetro y cerca del solar del Apo, los integrantes de la nobleza de la localidad también recibieron pequeños lotes. Toda esta zona fue la que más tarde se convertiría en propiedad de la cofradía de la Virgen del Carmen.

Inmediatamente después de la donación, Bonifacio Vázquez hizo levantar una capilla y fue auxiliado con las erogaciones del pueblo y con el trabajo de los indios y de algunos mestizos. Como ejemplo citamos a “los carpinteros maestro y oficial Juan Pérez y Mateo Remuzgo, que hicieron las puertas y rejas de la capilla de la cofradía”. Luego trasladó la imagen en lienzo que se veneraba en la Iglesia Matriz y compro para la nueva capilla el bulto de la Virgen del Carmen y su Niño, el Patriarca San Joaquín con la Virgen Niña y otra de Santa Ana. Mientras tanto, el segundo mayordomo, Francisco Monje, mando hacer en Tarma una imagen en bulto grande de la Virgen, la que fue traída en procesión acompañado por los indios de Yanamarca. A su llegada a Jauja, este mayordomo pretendió colocarla en el altar principal, por lo que se produjo un conflicto entre los dos mayordomos, entre cofrades y el pueblo de Jauja. El problema fue llevado a una asamblea general del pueblo en la que participaron las autoridades políticas y eclesiásticas, los mayordomos, los hermanos de la cofradía, y ante todos ellos se presentaron dos imágenes en bulto de la Virgen con el Niño, una con y otra sin corona. La presentación origino un escándalo entre los españoles, pero en el “gentío causo mucha armonía” y este “gentío” grito que la “imagen en bulto de Francisco Monje la necesita el altar mayor de la Iglesia y en dicho retablo podrá acompañar y aumentar las cofradías del Santísimo así de españoles como de naturales y muchos particulares con sus limosnas y que se dividan las funciones religiosas para ambas imágenes…”. Esta solución, también aprobada por el arzobispo de Lima, Antonio Gutiérrez de Zevallos, nos recuerda una costumbre andina señalada por los cronistas, la de las Illas o dioses antiguos que eran presentadas por una estatua mayor llamada la grande e inamovible porque se quedaba siempre en las huacas o lugares sagrados, y una menor llamada la pequeña, que era transportable de un lugar a otro.

Con el correr de los años, la cofradía fue recibiendo donaciones y alhajas, ornamentos y bienes rentables, y por ello y con el fin dar la seguridad de propiedad de la cofradía, el mayordomo principal Bonifacio Vázquez, en 1743, pidió al Comisionado del Rey “una escritura de visita, medida, venta y composición de tierras sobre la capilla, el solar de Apocancha, de dos solares donados por devoción y los títulos de las tierras y chacras pertenecientes a la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de este pueblo de Jauja”.

Bonifacio Vázquez, quien en 1748, “sintiéndose gravemente enfermo, hizo testamento, dejando todos sus bienes a la cofradía del Carmen, con la obligación de que se celebren 4 misas cantadas para la fiesta del Carmen, el 14 de julio, aparte de la misa cantada de todos los miércoles”.

¡Feliz aniversario Carmelinas!

Bibliografía
Olinda Celestino – Albert Meyers:
La dinámica socio-económica del patrimonio cofradial en el Perú colonial: Jauja en el siglo XVII

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5 de julio de 2016

Homenaje al maestro con cariño

No olviden la poesía y los ejercicios de matemáticas para mañana. Así terminaba las clases del profesor Oscar Peña cuando nos enseñaba en la escuelita 315512, ex 500. Al día siguiente, después de haber formado y pasado revisión de higiene, que consistía en tener pañuelo limpio, zapatos brillantes y cabello corto, ingresábamos al salón y nos parábamos en nuestras respectivas carpetas. El profesor Peña, ingresaba y se ubicaba en su pupitre y con un ademán nos decía pueden sentarse. Después de una reseña de la fecha que conmemorábamos, elegía a cada uno de nosotros al azahar para salir al frente y recitar, quién declamaba, retornaba a su carpeta, quien no, “al rincón quita calzón”. Cuando terminaba con todos, tocaba el castigo para los que no cumplieron con la tarea, que era de tres azotes en la mano con un látigo de jebe de llanta de carro, no había campana que nos salve porque era al inicio de las clases. Era un profesor con una metodología a la antigua y a veces aplicaba la premisa de “la letra con sangre entra”. Nos dejaba abundante tareas, especialmente de matemáticas y teníamos que cumplir porque ya sabíamos el castigo que nos esperaba al día siguiente sino cumplíamos. En esos momentos no entendíamos su proceder, a veces renegaba porque no tenía mucho tiempo para salir a jugar a la calle con los amigos, pero en cada alumno construyo una base sólida de responsabilidad y de principios morales que nos sirvió para seguir los estudios en el Glorioso San José y más tarde, en la universidad. Ahora la gran mayoría somos profesionales y en cada lugar del mundo que nos encontremos, le agradecemos y le recordamos como un gran profesor. Qué tiempos aquellos que los recuerdo con nostalgia.


Antes en Jauja sólo existían tres colegios nacionales, el Carmen, El San Vicente y el San José, no había los particulares. Cuando estudiamos en el glorioso San José encontramos buenos profesores que también siguieron forjando nuestro porvenir. Profesores que no solo se dedicaron a dictar sus clases, sino a ser nuestros guías académicos, tutores, asesores y amigos durante los cinco años de permanencia. Porque aparte de enseñarnos diversos cursos, nos enseñaron a tener identidad, a aprender a amar, así sea lo poco que pudimos tener en nuestros hogares, las pocas oportunidades que nos brindó nuestra tierra, pero eso fue lo de menos, porque aprendimos a querer y a valorar lo que teníamos, A muchos nos tocó salir de Jauja, otros se quedaron, pero eso se refleja ahora en el amor a nuestro colegio y a nuestra tierra. Salimos de Jauja pero nuestro corazón se quedó en ella, más si dejábamos a nuestra madre.

Igual experiencia vivieron las jaujinas que estudiaron en el Colegio Nuestra Señora del Carmen y en el Colegio San Vicente de Paúl. Ahora son mujeres luchadoras y de éxitos.

Los profesores, profesionales abnegados que eligieron esta carrera para educar a nuestro país sin importar la comodidad o distancia. Recuerdo cuando viajé por motivos de trabajo al distrito de Buldibuyo, departamento de La Libertad, un viaje de tres días continuos por una carretera pésima y un ómnibus sin comodidades, ya no sabía cómo sentarme y cuanto anhelaba llegar de una vez a mi destino. Al otro lado de los asientos iba una señorita que cuando bajé del ómnibus ella siguió viajando hasta Huaylillas, era profesora y me admiro su voluntad de viajar a un lugar tan lejano a cumplir su vocación. Yo estaba tranquilo porque sabía que en dos días regresaba a Lima, en cambio la profesora se quedaría a trabajar en un pueblito donde no había luz eléctrica ni agua potable. Así como esa profesora, hay miles de docentes que se encuentran trabajando en el anonimato y cumpliendo su deber en lugares quechua hablantes donde es más difícil enseñar y tienen que ser maestros bilingües intercultural enfrentando una educación centralista, donde el estado emite normas de educación pensando solo en los colegios de Lima o de las principales capitales de provincias. Pero estos centros educativos no solo son el Perú, sino también las escuelas y colegios de muchas comunidades rurales.

Por esta razón y de manera especial, en este día del maestro, recordamos y rendimos honores a todos los profesores que trasmitieron sus enseñanzas y valores; a quienes nos enseñaron a ponerle música a las letras, es decir, a leer; a quienes nos enseñaron llenando con letras y números la pizarra, desgastando la tiza blanca en conocimiento. Ahora muchos de ellos ya tienen cabellos blancos, canas de sabiduría.

¡Feliz día del maestro!

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23 de junio de 2016

Gran Chaccu de vicuñas en Lomo Largo – Jauja

La Municipalidad distrital de Acolla invita al público en general a participar del Chaccu de Vicuñas, revalorando una tradición ancestral de los antiguos habitantes de estas tierras, que consistía en una ceremonia religiosa en la que se hacía pagos a la tierra y finalmente ejecutaban el arreo de vicuñas con el objetivo de mantenerlas unas horas en cautiverio para poder esquilarlas, evitando al máximo los daños al animal. Así se aprovecha la fibra de vicuña sin alterar su población, comportamiento y capacidad de reproducción. Antiguamente estos animales eran sagrados y las prendas confeccionadas de su fibra solamente las usaban el Inca y su corte.

El chaccu (captura) de vicuñas se desarrollará el día 24 de junio desde las 9:00 horas en las pampas de Lomo Largo, Tingo Paccha. Habrá almuerzo para todo el público presente.



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13 de junio de 2016

Intentan cercenar casi 400 kilómetros al departamento de Junín

El martes 14 se debatirá en el Congreso el Proyecto de creación del nuevo distrito Tambo del Ene que pertenecería al departamento del Cusco pero que se llevaría unos 400 kilómetros del departamento de Junín. Este proyecto cuenta con el aval del presidente Ollanta Humala y del jefe de la Dirección Nacional Técnica de Demarcación Territorial de la PCM, Alfredo Pezo.

El interés de la creación de este distrito seria por la existencia del lote 108 donde habría un importante yacimiento de gas natural.

Ante esto, se ha coordinado acciones de lucha con diferentes colectivos de la sociedad civil juninense con el bloqueo de la carretera central en La Oroya y movilización de protesta que se convocó para el día de mañana y cuya concentración será en el Terminal de Yerbateros.

Todo los juninenses, hoy más que nunca debemos estar unidos las nueve provincias para defender nuestro territorio y exigir que este proyecto regrese a la comisión de descentralización donde pueda debatirse nuevamente, pero considerando y respetando los interés de la región Junín que se vería afectada con el recorte de su territorio.


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8 de junio de 2016

Carretera Jauja – La Merced ya es una realidad

En momentos en que desde hace varios años se discute la necesidad imperiosa de construir nuevas carreteras alternas de Huancayo hacia Lima, debido al colapsamiento de la Carretera Central; llegan buenas noticias de otras zonas de la región Junín, como es la cristalización de una carretera alterna hacia la Selva Central, que partiendo desde Jauja y pasando por Ataura, Masma, Julcán, Molinos, Curimarca, Paltay, Uchubamba, Ocoroyoc, Ayna, Chacaybamba, Chimay, Marancocha, Monobamba, Vitoc y San Ramón llega a La Merced. Esta vía ya es una realidad.

Al respecto, el alcalde del distrito de Molinos (Jauja), Angel Huamán Mucha, señala que la importancia de esta carretera es triple. Por un lado, cuando en la época lluviosa caen huaycos y se interrumpe la vía Tarma – La Merced, se puede llegar a la selva central por la mencionada vía, que está completamente acabada. Segundo, permite acortar la distancia y el tiempo de viaje en la ruta Jauja – La Merced y tercero, beneficia a más de 45 mil agricultores que por este corredor económico y turístico Sierra – Selva ya pueden sacar sus productos a los principales mercados de la región y de Lima. La zona de selva jaujina produce 900 hectáreas de granadilla y 180 hectáreas de café. También se dedican al cultivo de rocoto, frejoles, yuca, caña de azúcar, plátanos, cayhua, palta y diversas variedades de hortalizas. Vale decir que es una zona prodiga de alimentos.

En lo que concierne a su potencial turístico, el burgomaestre molinense refiere posee baños termales medicinales de Uchubamba, así como la iglesia colonial, los históricos destiladores de aguardientes ubicados en Chacaybamba y Rondayacu, zonas de gran producción de caña de azúcar. Igualmente la represa artificial de Chimay con aguas del rio Tulumayo y que sirven para mover la hidroeléctrica de Chimay.
Fuente: Diario Correo - Huancayo

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2 de junio de 2016

Presentación del libro “Historias del poder entorno al Huacapincho”

El Ministerio de Cultura – DDC Junín tiene el agrado de invitar a la presentación del libro “Historias del poder entorno al Huacapincho” del autor Hamilton Raymundo Rivera, el día viernes 03 de junio a partir de las 7:00 p.m., en el Jr. Lima No. 501 - Huancayo.

El libro trata sobre las crónicas, venturas, desventuras y endechas de los subprefectos, gobernadores y tenientes gobernadores desde los años 30 particularmente en los distritos de nuestra serranía jaujina.

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28 de mayo de 2016

Jauja de luto por el fallecimiento de José Kato

Comunicamos el sensible fallecimiento del señor José Kato Tangui, ocurrido en la madrugada del día sábado 28 del presente mes.

Nació en Jauja el 03 de agosto de 1946, sus padres fueron Hiroshi Kato Susuqui y Chiyo Tangui de Kato, tuvo dos hijas, Pamella Harumi y Vivian Naomi. Sus estudios lo realizo en la escuela Ex 500 y en el Colegio San José de Jauja.

José Kato estuvo muchos años al servicio de la comunidad jaujina a través de sus trabajos, como cuando estuvo frente a la Benemérita Compañía de Bomberos Voluntarios 48 de Jauja. A él debemos muchas gestiones como la construcción de un mausoleo por los 80 ° aniversario de la emigración de ciudadanos japoneses, sepulcro para guardar los restos de los 365 inmigrantes que habían fallecidos en esta ciudad. Esta acción comunitaria fue realizada con el señor Juan Higuchi y a pedido del señor Hiroshi Kato. Actualmente pertenecía a la Hermandad de la Archicofradía de la Virgen del Rosario.

En 1921, se celebró en todo el país con grandes fiestas patrióticas el centenario de nuestra independencia nacional. En Jauja, la colonia japonesa hizo entrega de muchas farolas de metal (estilo japonés) que engalanaron la avenida Ricardo Palma.

En 1945 aproximado, en los terrenos del antiguo club Social Los Andes, se quiso hacer un Centro Recreativo, pero no se cristalizó. Entre los años 1963 y 1964 se recuperaron estos terrenos que estaban al cuidado del señor Iseki, con el fin de construir un Parque Infantil, que luego tomaría el nombre popular del “Parque Chino”. En 1990, a iniciativa del señor Kato Tangi, se realiza en convenio con el alcalde de Jauja, Dr. Luis Balvin Martínez y se entregan esos terrenos para la construcción del Instituto Pedagógico “Pedro Monge Córdova”, obra que hoy es una realidad.

En 1959, nace en el Club Nisei de Jauja, la Compañía de Bomberos Voluntarios 48 – Jauja, que a la fecha sigue brindando su servicio a la comunidad jaujina en la prevención y extinción de incendios, atención de accidentes vehiculares y salvatajes de vidas expuestas a peligro.

Cabe mencionar que la ciudad de Jauja, con la hospitalidad que le caracteriza, dio acogida a muchos inmigrantes japoneses; ellos trabajaban como agricultores en Lima y otros lugares del Perú y cuando se enfermaban, el lugar para recobrar su salud era Jauja, y aquí venían, unos sanaban y se quedaban a labrar con su trabajo el progreso de Jauja, otros salieron a diferentes lugares.

Cuantos inmigrantes japoneses agradecidos a Jauja se quedaron e instalaron sus negocios (algunos llegaron sanos), como José Ogasi, quien puso la primera fábrica de fideos y galletas; los hermanos Genaro y Juan Higuchi Imamura, instalaron la fábrica de gaseosas de la marca “Inka Kola”, además de los “Panetones Higuchi”, y Juan Higuchi llegó a ser alcalde de Jauja (1970); Juan Nakayama con su bazar de pasamanería entre los jirones de Grau y Junín; José Ogaka, Máximo Umemoto, José Fukushima, uno de los fundadores del Centro Musical “Felipe Pinglo Alva”, sobresalió por su dotes para el canto, amante del futbol, saltador de garrocha, y en el billar era un máximo exponente, además de atender con esmero su relojería; Fernando Nakasone, asiduo participante de los cortamontes jaujinos, y que estando ya en Lima, no podía contener su emoción al escuchar “Huarancayo de mis penas”; Víctor Hiroshi Kanashiro; Antonio Iseki, padre de José Iseki Koitabashi, alcalde de Jauja (1987); Pedro Onaka Hirata, que fue alcalde de Jauja (1979) y tuvo la fábrica de gaseosa “Inti Kola”; Alejandro Makino que tenía su peluquería frente a la farmacia Villanes; Joaquín Kanashiro, padre de la doctora Rosa Kanashiro; y así, hay muchos más de los inmigrantes japonés que llegaron y nacieron en Jauja.

El señor José Kato Tangui, atendió personalmente hasta el último momento de su vida a todos los que concurrían a su tienda de pasamanería “Bazar Kato”; cuando no había clientes, siempre se le veía sentado en la entrada de su tienda contemplando la plaza; callado, quien sabe en qué pensaba, tantos años vividos, supongo que tenía muchos recuerdos que se le cruzaba por la mente. Pero si vivió agradecido a Jauja por la hospitalidad que esta ciudad le brindo, al igual que a sus hermanos de raza. Y es por eso que los inmigrantes japonés que llegaron a Jauja, fueron y son agradecidos, pues, algunos se fueron, otros ya no están con nosotros, como el señor José Kato, pero que en su momento trabajaron por el progreso de nuestra Jauja.
¡Descansa en Paz, José Kato Tangui!

Bibliografía: Hijos de Xatun Xauxa

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20 de mayo de 2016

Granadillas de Jauja arribarán por primera vez a Holanda

Unas 120 toneladas de granadillas producidas en Junín serán exportadas por primera vez a Holanda en el transcurso del año, tras cerrarse un acuerdo entre 25 productores de la Asociación de Productores Agropecuarios Cuenca del Tulumayo y la comercializadora Nature's Pride, ubicada en Países Bajos.

El pasado fin de semana se envió un primer despacho de 400 kilos de granadilla desde el centro poblado de Chacaybamba, ubicado en el distrito de Monobamba, en Jauja, apuntó Alfonso Velásquez, presidente ejecutivo de Sierra Exportadora, ente que ayudó en la articulación del trato.

“Este primer envío abre una oportunidad comercial de envergadura para los pequeños productores de granadilla en Jauja, quienes se puede posicionar gradualmente en el mercado europeo. Este trabajo también se puede replicar en otras asociaciones de Junín, así como en Oxapampa (Pasco) y Querocoto (Cajamarca) y otras zonas productoras de granadilla”, resaltó.

El primer despacho será gestionado a través de la articuladora Indigo Food's y Nature's Pride, proveedor de más de 500 diferentes tipos de frutas exóticas frescas y hortalizas, procedentes de más de 70 países.

En tanto, Sierra Exportadora resaltó que la asociación de productores cuenta con la certificación Global GAP, que garantiza la calidad e inocuidad de sus productos y es muy valorada en los mercados europeos.

EXPORTACIÓN DE GRANADILLAS
Durante el 2015, el Perú despachó granadillas por un valor de US$98.442, un 1,5% más respecto al 2014. El principal destino de los envíos fue Holanda, con el 45% de las exportaciones, y le siguió Italia, Alemania, Canadá, Tailandia, Estados Unidos y España.
Fuente: Diario El Comercio

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19 de mayo de 2016

XIV Aniversario del Centro Cultural Folklórico Xauxa Marka - Jauja

La Junta Directiva, socios e integrantes del Centro Cultural Folklórico XAUXA MARKA JAUJA, tienen el agrado de invitar cordialmente a las autoridades, devotos, amigos y público en general a compartir momentos gratos de diversión con motivo de celebrar el XIV aniversario y las festividades en honor a la santísima Cruz de Mayo, del 19 al 21 de mayo; acontecimiento oportuno que servirá para profundizar nuestros vínculos de amistad, familiaridad y solidaridad.





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8 de mayo de 2016

Feliz día de la Madre, Feliz día mamá Julia

Cada segundo domingo de mayo es un día muy especial, en cada hogar, en cada familia, cerca de Jauja o desde un lugar lejano, siempre festejamos el día de la madre. Algunos lo hacen con un recuerdo guardado en el corazón y a veces acompañado de una ofrenda floral porque se encuentra en el cielo. Otros, que tenemos la dicha de tenerla presente, aunque a veces lejos, nos comunicamos telefónicamente para saludarla o viajamos para estar a su lado y rendirle homenaje como se merecen, porque ellas si son capaces de dar todo por nosotros.

Nuestras madres son ángeles enviados por Dios que nos cuidan desde que nos cobijan en su vientre hasta que se van a la gloria. Después se convierten en madres celestiales junto a Mamallanchic para protegernos desde el cielo.

En la historia de Jauja existen muchas mujeres que hacen digno de este ser, especialmente cuando llegan a ser madres; como Mamá Julia, Mamá Panchita, Mamá María, Mamá Ichaco, Mamá Shanto, Mamá Cata, Mama Pompa, Mamá Cuty, Mamá Tomasa, Mamá Goya, Mamá Asunta, Mamá Berna, Mamá Dolores, Mamá Nieves, Mamá Clavelina, Mamá Augusta, Mamá Florentina, Mamá Cleodomina, Mamá Clementina, Mamá Gertrudis, Mamá Divina, Mamá Rosaura, Mamá…sería muy extenso la lista para nombrar a todas, mil disculpas. Madres que siempre hicieron historia al lado de sus esposos, o solas, sacando adelante a su familia, muchas veces en silencio y mitigando el dolor para no quebrarse delante de sus hijos.

De pequeño siempre me preparaba para este día, ahorraba mis propinas para comprarle un regalo. El domingo, después del desayuno salía a la feria que antes se realizaba en la Plaza de Armas y en las calles de los jirones Junín y Grau a buscar su regalo. Casi siempre después de dar muchas vueltas llegaba a las tiendas que se ubican en la entrada del mercado municipal. Habían regalos como una jarra de vidrio con vasos envueltos con papel celofán y demás utensilios del hogar, en la sección de florería se preparaban hermosos ramos de rosas rojas alusivos al día de la madre.

Con mi regalo en mano, regresaba a casa e ingresaba sigilosamente para no ser visto por mi mamá. Ordenaba la sala ubicando mi regalo a la vista de ella para que cuando ingresara pudiera verla. La esperaba aprovechando en mejorar cualquier detalle que obviaba. Cada vez me ponía más nervioso y trataba de no olvidar las palabras de saludo y agradecimiento que me había aprendido. Cuando llegaba mi mamá y se encontraba con mi sorpresa, podía notar su emoción; frente a frente nos mirábamos, había un momento de silencio y al no poder pronunciar ninguna palabra corría a su lado para abrazarla con fuerza y solo atinaba a llorar embargado por la emoción. Sentía un nudo en la garganta que me imposibilitaba pronunciar mi pequeño discurso, a veces ni siquiera podía decir un ¡TE QUIERO!; mi mamá comprendía mi emoción y mi llanto que me consolaba dulcemente agradeciéndome por el regalo.

Nunca pude superar ese defecto, siempre se me hizo difícil decirle en palabras lo mucho que la amo y lo orgulloso que estoy de ella. Hasta ahora, con los años venidos, siempre hago el esfuerzo de pronunciar unas palabras y termino rápido cuando siento que mis ojos se ponen cristalinos al punto de derramar una lágrima. Por eso, prefiero más a los hechos que a las palabras.

Recuerdo el momento cuando aprendí a valorar más aún a mi mamá. Un día, despojándose del cariño que me tiene, aceptó con dolor mi decisión de partir a Lima en busca de mejores oportunidades que lamentablemente Jauja no me brindaba y me ayudó a realizar mi cometido. Había terminado el colegio y como la mayoría, tenía que emigrar, aunque Lima no me recibía con las manos abiertas, sino llena de incertidumbre porque no sabía a donde llegaría a vivir con exactitud, pero eso no importaba y tenía que partir. La noche de mi partida no fue cualquier noche en mi vida, salí de casa llevando poco equipaje, solo algunas prendas para mi muda, pero si llevaba un cargamento de muchos sueños y metas por cumplir. Cada paso que daba me separaba más de mi casa y cada vez mi avanzar era más lento tratando de no alejarme, pero era inevitable. No fue fácil dejar a mi familia que hasta ese momento era mi mundo y significaba todo para mí; a los amigos con quienes compartimos momentos de estudios en el colegio, muchas aventuras y noches de tertulias; los juegos de Basket en la liga de Jauja con nuestro equipo “Club Deportivo Power”, el "Power Campeón ‘84"; las travesuras que hicimos y a los primeros amores vividos, que ahora guardo en mis recuerdos.

Solo mi madre me acompañó hasta la agencia el "Sudamericano", antes de subir al ómnibus me dio su bendición, una caricia y el primer abrazo de despedida, era la primera vez que viajaba a Lima y sin saber cuándo regresaría, era la primera vez que dejaba mi hogar y sin saberlo, era para siempre. A los dos nos invadía la pena, pero ella se mostraba serena porque sabía que no le defraudaría, tuvo ese instinto de confianza que mi padre no supo tener en ese momento, al menos eso me demostró mi padre cuando no estuvo de acuerdo con mi decisión de viajar a Lima. Tampoco estuvo en mi despedida, tuve la esperanza que llegara antes que partiera el ómnibus, pero nunca llegó. Entiendo que a veces y en los momentos más cruciales, las madres son más heroínas que los padres. Mi padre me quería, pero no tuvo el valor de verme partir, capaz por ser el hijo mayor, no lo sé; pero por más pena que yo sentía esa noche tuve que viajar. Ya en camino, de rato en rato, miraba por la ventana como dejaba atrás muchos lugares que conocía, con lágrimas y en silencio recordaba muchas cosas vividas que se perdían en la oscuridad de la noche. Fue una noche larga que no pude dormir y fue esa noche que mi madre me dio el mejor de sus regalos: ¡Mi Libertad!

En Lima pasé muchas peripecias y sufrimientos, sentí la ausencia de mi madre cuando vivía solo, mudándome de un lado a otro sin tener el cariño ni el cuidado que ella me daba. A veces, cuando me faltaba un plato de comida, recordaba su exquisita sazón y abundante comida que me tenía acostumbrado. Un estofado o un guiso de carne que siempre preparaba con grandes presas de carne y papas cortados por la mitad, no en rodajas y poca carne como acostumbran a servir en los restaurantes de Lima. También las sopas y caldos las prepara con abundantes carnes, fideos, verduras y casi enteras sacándole provecho a la abundancia que nos brinda nuestro paraíso jaujino. La extrañaba demasiado, pero no podía regresar porque aún tenía mucho camino que recorrer y recién empezaba.

Ahora con el pasar de los años, no es la primera, tampoco la última vez que viajo a Jauja para estar a su lado. Más aún si es un día especial, no me importa si el pasaje esta elevado o el trajinar de llegar y regresar el mismo día mella mi físico. Quiero aprovechar que está viva para darle muchos abrazos y sentir su cálido cariño y no tener ese encuentro frío al pie de su tumba.

Cuando regreso a casa siempre recibo su especial atención porque sabe que mi estadía es por unos días. En la madrugada siempre está atenta a mi arribo sin poder dormir, cuando escucha que golpeo la puerta se levanta presurosa tratando de ganarle al tiempo con su agilidad pérdida por los años que pasan. La espero en pleno frío y con los cantos de los pajarillos; mientras observo el patio principal y alrededores de la casa, que a esa hora se encuentra llena de soledad y a mi mente vienen los recuerdos gratos vividos, también algunos desagradables, aunque pocos, pero no los puedo evitar. El sonido de sus pasos cada vez más fuerte rompe mis recuerdos y al abrir la puerta nos entregamos al cariño que nos tenemos con un intenso abrazo, en ese momento cierro los ojos y en ese instante siento que aún sigo siendo un niño y que ella es la madre de siempre. Un beso en la mejilla y como es de costumbre, siempre pregunta cómo me encuentro, si el viaje fue tranquilo y porqué demoré, me invita a pasar y abrigarme con una manta que me tiene esperando en el sofá. Nos sentamos y puedo contar sus años en sus arrugas, en sus canas, pero su amor nunca envejece. Conversamos un momento y luego se interna en la cocina a preparar el desayuno; si no tiene listo una Patasca que cocinó la noche anterior, se pone a preparar un “Yacuchupe”, apura a mi padre para que compre pan de huevo y bollo para matizar la mesa. Lo mismo sucede a la hora del almuerzo, pregunta que deseo comer y se esmera en preparar. A veces salimos toda la familia a un restaurante campestre y siempre está pendiente de la comida que nos sirven, reclamando sino está bien preparado, porque es muy especial con su sazón, porque es una madre muy exclusiva.

Cuando es un día especial como el Día de la Madre preferimos ir a la casa de Paca a preparar una pachamanca, mi papá siempre nos espera con el horno listo para encender las leñas. Me encanta demasiado esa idea, porque es pasar un “día jaujino” al natural y rodeado de la familia. Mi padre con su conociendo se encarga de hacer los preparativos para la pachamanca, nosotros le ayudamos y aprendemos porque ya estamos próximo a tomar la posta. Cuando el fuego del horno esta candente me doy tiempo para arreglar el jardín y recorrer los diferentes ambientes de la casa. Tiene una pequeña cocina donde hay una bicharra y ollas de barro, el complemento necesario para preparar una deliciosa comida con sabor especial cuando se cocina con leña. Sigo caminando y mirando plácidamente las paredes de adobe, el tejado envejecido por el tiempo y por la soledad porque nadie la habita, subo al segundo piso por la escalera de madera fabricado por mi padre, es un ambiente grande de una sola pieza con piso de madera, por las ventanas se puede observar los árboles de eucaliptos que adornan el hermoso paisaje del pueblo y que llega hasta las orillas de la laguna. También se puede apreciar parte de la casa, como el pino que ha crecido imponente y que sobresale del techo de la sala, ahora es como un guardián y protector de la casa; los techos de teja con doble caída, las vigas de maderas, las paredes de adobe, los pisos de tierra, el patio con pasto natural y las puertas de madera que le dan un aspecto rústico a la casa. Está lleno de encanto porque en su mayoría fueron fabricados y labrados artesanalmente con las manos de mi padre.

Regreso donde mi padre porque las piedras del horno ya están calientes, ayudo a separar las piedras candentes, después con mi madre y demás hermanas colocamos las papas, las variedades de carnes, las humitas y por último las habas. Cubrimos totalmente el horno con hierbas y tierra de Paca, hago una cruz con dos maderos y la coloco en la cima del horno. Luego nos sentamos en el medio del patio para hacer un brindis por mi madre con unas cervezas y conversar sobre nosotros, como nos encontramos y haciendo planes futuros hasta que llegue la hora de servir y comer con deleite la pachamanca.

De regreso a Jauja sé que mi estadía se termina, es inevitable, porque llega la hora de la despedida, complacidos por ese maravilloso día que pasamos y que ahora quedará en el recuerdo de cada uno de nosotros. Siempre al partir me voy con la mirada triste de mi madre, pero orgullosa a la vez; espera la hora de mi partida y me da un abrazo con sus bendiciones. Sabe por ahora que mi lugar está en Lima y aunque estamos separados por la distancia, ya aprendimos a superar ese obstáculo, porque nos llenamos de esperanzas y promesas que muy pronto nos volveremos a ver.

Yo vuelvo a repetir la misma escena de mi partida, prefiero caminar hasta el terminal para abordar el bus, a veces despidiéndome de las cosas que dejo en cada paso de mi camino, a veces pensando en lo vivido que ahora serán recuerdos, a veces mirando un lugar que guardara un recuerdo. Así me alejo físicamente cada vez más, pero siempre me quedo sentimentalmente con mi familia, hasta el día que tenga que regresar y prometo que será muy pronto... ¡Mamá Julia!, gracias por ser la madre que eres y TE AMO mucho, viejita linda.

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5 de mayo de 2016

Taller de danza “La Jija de Jauja”

El Ministerio de Cultura realizará el taller de danza “La Jija de Jauja” para los cultores y público en general que desean tener más conocimiento de esta danza declarado como patrimonio cultural de la nación.

El taller estará dirigido por Richter Fernández Castellares y se llevará a cabo en el Jr. Lima No. 501 - Huancayo, los días domingos 15 y 22 de mayo a partir de las 11:00 am.

Mayor información en el teléfono (064) 216201


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2 de mayo de 2016

Mayo; mes de la Madre, de las Cruces y de la Jija en Jauja

Se trata de un baile ceremonial oriundo de Jauja en el que se celebra a partir del mes de mayo por la cosecha de los cereales traídos con la colonización europea. Los españoles trajeron una danza conocida como “Jijona”, originaria de la Mancha (España). A pesar que es una adaptación de la jija española, a través del tiempo ha adquirido un carácter particular y Sausa Tambo es uno de los pueblos que mejor ha defendido esta tradición.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la danza de la “Jija”, oriunda de la provincia de Jauja (Junín) y considerada como una manifestación compleja que concentra un conjunto de factores históricos y culturales.

Mediante la Resolución Viceministerial N°036-2012, señala que la “Jija” apareció como una danza ceremonial, con la que se iniciaba la cosecha de cereales traídos por los colonos europeos y se practica en los distritos de Canchayllo, Sausa, Muqui, Yauyos, Leonor Ordóñez, Paccha, Pancán, Huaripampa, Muquiyauyo, Sincos, Ataura, Parco, Paca, Chuclu, Tunán Marca, Acolla y Marco.

Importancia histórica de la Jija
La Jija es una danza típica de la provincia de Jauja, región Junín, que celebra la siega del trigo y la cebada. En ella intervienen principalmente hombres que al son del huayno imitan en sus movimientos esta tarea agrícola.

Apareció como una danza ceremonial con que se iniciaba la cosecha de los cereales traídas por los colonos europeos. Con el tiempo, se desligó en algunos casos de la actividad propiamente agrícola para formar parte de las celebraciones a la Santísima Cruz de Mayo, también conocida como Tayta Mayo, que coincide con la cosecha de tras el periodo de lluvias.

Este baile presenta variantes que se pueden resumir en tres tipos básicos de coreografía, vestimenta y difusión como “Los Jijeros”, “Los Solteritos” y “Los Segadores” y se diferencian en coreografía, vestimenta y fusión. La danza se considera una adaptación de la Giga española –lo que situaría su origen en el siglo XII–, aunque a través del tiempo ha adquirido un carácter particular.

La primera versión –y la más difundida– es la que representa la labor de la cosecha del trigo y la cebada, y cuyos protagonistas son los “jijeros”, que se presentan en dos hileras y haciendo diversas figuras en grupo.

La segunda versión es la de los “solteritos”, en la que la variación fundamental es la presencia de una mujer en el baile, vestida con el atuendo típico genérico de Jauja.

La tercera versión es la de los “segadores”, en la que quedan más rasgos de la danza original, ya que está asociada a la labor agrícola.

Como parte de su vestimenta, sus bailarines llevan algunas prendas características: una especie de polaina o pernera bordada con hilos de oro y plata y que debajo de la rodilla rematan con flecos formados por esos hilos; pañuelo blanco al cuello y manta con listas policromadas en la espalda. Además, cuerno al costado derecho y en la mano una hoz decorada con cintas de colores.

La danza se inicia con lentitud ceremoniosa y termina con una animada serie de doce huaynos diferentes con los cuales se acompasan doce figuras que los bailarines ensayan días antes y que, por lo tanto, pueden diferir de un año a otro.

La música que acompaña a esta danza tiene como base una tonada tradicional característica, que se repite en todas las variantes registradas. La melodía alterna con otras compuestas para la ocasión, conservando su ritmo apropiado e incluyendo algunos huaynos conocidos.

Este mes de mayo, Jauja y sus distritos te esperan para disfrutar de esta danza ceremonial.

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23 de abril de 2016

Las fundaciones de Jauja

1. La ciudadela Inca de Hatun Xauxa
Toda interpretación del proceso histórico de Jauja del valle del Mantaro en general, debe tener como punto de partida a los Xauxa-huancas, es decir el numeroso grupo étnico local que poblaba el valle antes de la invasión de los Incas. Precisamente, la anexión de los Xauxa-huancas al Tahuantinsuyo (aproximadamente en 1460), es un momento clave en la historia del valle. Se llega a esta afirmación, principalmente por los acontecimientos que siguieron a la llegada de los españoles a la región; nos referimos al tan mencionado colaboracionismo Huanca en favor de la conquista incaica.
Lo que interesa destacar del proceso histórico que estamos describiendo, es que una vez que los Incas sometieron a los Xauxa-huacas (denominándolo Huanca Huamani), trasladaron la capital anterior del señorío étnico, que se acepta fue Siq`llapucara o Siq`llapampa (Tunanmarca), a una nueva formada por ellos: la saya de Hatun Xauxa. Esta ciudadela Inca es a la que se identifica como la primera Jauja, es decir la primera fundación. De esta ciudadela, las tempranas crónicas del siglo XVI coinciden en señalar el asombro que les causó cuando llegaron al valle, principalmente por la riqueza que aquí encontraron, tanto en metales preciosos, principalmente oro y plata; pero, fundamentalmente, mantenimientos. Todo lo que contribuyó a formar una imagen idealizada de Jauja en su posterior historia, aquella que habla de un país de riqueza ilimitada: el País de Jauja.

Esta llacta inca, de acuerdo a las informaciones vertidas en las crónicas, era una de las más importantes, sino la más importante después del Cuzco, "una de las principales cosas que hubo en el Perú", diría Cieza de León hacía 1554. Para Edgardo Rivera Martínez en Imagen de Jauja (s/f), la grandeza e importancia de Jauja no admite duda alguna; fue realmente la segunda ciudad del Perú. El mismo Cieza, sobre la importancia de esta ciudad, observa:

"En todas estas partes auían grandes aposentos de los Incas: aunque los más principales estaban en el principio del valle, en la parte que llaman Xauxa: porque había un grande cercado donde estaban fuertes aposentos y muy primos de piedra: y casa de mujeres del Sol, y templo muy riquísimo y muchos depósitos llenos de todas las cosas que podían ser auídas. Sin lo cual auía grande número de plateros, que labrauan vasos y vasijas de plata y de oro para el servicio de los Ingas y ornamentos del templo. Estauan estantes más de ocho mill indios para el servicio del templo y de los palacios de los señores". (Crónica del Perú. Primera Parte, 1554: 242, 243).

La gran cantidad de la población es otro de los aspectos sobre lo que se llama bastante la atención en las crónicas, Cieza señala: "Fue todo tan poblado: que el tiempo que los españoles entraron en él, dizen y se tiene por cierto, que auía más de treynta mill indios: y agora dubdo auer diez mill". Al respecto el apunte de Miguel de Estete cuando llegaron los españoles al valle es elocuente:

"Hay de él (el pueblo de Xauxa) otros muchos pueblos sus objetos, y era tanta la gente que paresció allí de la del mesmo pueblo e sus comarcas, que otra semejante en un solo pueblo no se ha visto en Indias, por que al parecer de cuando los españoles lo vieron, se juntaban cada día en la plaza mas de cient mill ánimas, y estaban los mercados e otras plazas e calles del mesmo pueblo tan llenos de gente, que parescía cosa de maravilla su grandísima multitud".

Como ya lo adelantamos, siguiendo a Cieza, la riqueza de esta ciudadela y también la del valle, era una de las más importantes del imperio. Al parecer una de las causas para ello fue la predilección y cariño que tuvo Huayna Cápac hacia este lugar, donde mando construir un palacio con un jardín donde había plantas y figuras de oro, reproducidas del fabuloso jardín que existía en el Coricancha. Ello es corroborado por Diego de Córdova y Salinas: "De todas estas provincias la de Jauja tenía el principado, porque en ella dicho Rey Huayna Cápac, edificó un magnifico palacio y un templo suntuosísimo del Sol y levantó una casa y convento de vírgenes dedicadas al servicio del campo (...)".(Crónica Franciscana de las Provincias del Perú, 1957: 989).

En realidad son abundantes los testimonios que dan fe de la riqueza áurea del valle y enumerarlas extendería mucho esta parte de nuestro trabajo, no obstante conviene citar el comentario vertido por Raúl Porras Barrenechea al respecto: "(...) estas referencias son absolutamente exactas. Las ovejas de oro con sus pastores del mismo metal, la fuente de oro con su chorro áureo, artísticamente labrado, las espigas de maíz de oro macizo, figuran en el inventario de los objetos llevados por Hernando Pizarro a Carlos V (...) En su carta de 10 de octubre de 1533, el Licenciado Espinoza dice al Rey que el Inka había ofrecido a Pizarro 'seis ovejas y sus pastores y el prado en que pacian todo de oro y ochenta indios no le podían traer'".(Las Relaciones Primitivas de la Conquista del Perú, 1967: 75).

A ello habría que agregar, como ya se observó al comienzo, la riqueza de mantenimientos existentes en el valle, aparte de los "(...) muchos depósitos llenos de todas las cosas que podían ser habidas" que menciona Cieza, la crónica escrita por Gutiérrez de Santa Clara, a propósito de las tropas de La Gasca en la región, esclarece esta idea:

"Cosa maravillosa fue de ver aquel valle de Jauja lleno de tanta diversidad de gentes naciones con tantos toldos y tiendas, y en ver tantos negros, y los indios de servicio y de carga como allí tenía. Y en ver tantos y tan buenos caballos, mulas y carneros de carga que era cosa extraña en pensar (de) dónde tanto bastimiento salía para mantener a tantos como allí había, por las raciones y proveimiento que a todos, chicos y grandes, se daba. Pues, ¿qué diremos de los carneros y ovejas de la tierra que en cada semana se mataban?, que cierto fueron muchos en cantidad, porque a cada soldado se le daba de ración medio carnero para toda la semana, que son estos carneros muy grandes, del tamaño o casi como borricos de Cerdeña, y la carne de ellos es muy buena de comer". (Historia de las Guerras Civiles del Perú, 1964: 107-108).

Ello se corrobora al leer las Informaciones y Memorias, que han sido publicadas por Waldemar Espinoza Soriano (1971), presentadas por los caciques del valle a la corona española. En verdad es increíble la cantidad de bienes que se menciona fueron entregados por estos caciques a los españoles en diferentes momentos, principalmente en cuanto a mantenimiento (miles de carneros, fanegas de maíz, de trigo, de quinua, de papas, gallinas, leña y un largo etc.). Podemos afirmar, basándonos en lo que hemos venido señalando, que la riqueza de la llacta inca Hatun Xauxa, cuando llegaron los españoles, e incluso durante la época inicial del virreinato, era un hecho real. Esta riqueza se basaba en cuanto a oro y plata, pero principalmente en cuanto a mantenimientos. Ahora bien, como ya se mencionó, todas estas riquezas fueron las que originaron la leyenda de Jauja como un lugar de sueño y riqueza ilimitada, tema que por sí solo firmaría un estudio parte, pero del que ahora hacemos un breve comentario. Evidentemente, el ingreso de Jauja a la leyenda se debe principalmente a las descripciones de las crónicas que transmiten la imagen de una provincia dorada. Rivera Martínez señala, siguiendo a Gonzales de la Rosa y Raúl Porras Barrenechea, que el proceso que lleva, durante la Conquista, a la formación de la leyenda áurea de Jauja, se debe a que las cartas y relaciones de 1534, que dan cuenta de la riqueza fabulosa del Perú, están fechadas en su mayor parte en Jauja, lo que condujo a la identificación del nombre de esta ciudad con la riqueza del Perú y, aunque el Cuzco y Pachacamac fuesen más ricos, es Xauxa la que tiene prestigio de asombro. Puntualmente, señaló Rivera Martínez que la época anterior a la llegada de los españoles fue la única época de oro, cercana a la imagen que ha tejido la leyenda que ha tenido Jauja. No ha conocido otra igual. De ella apenas si nos quedan, ahora, tenues vestigios materiales.

2. "La Muy noble ciudad de Jauja", de Pizarro
Sin lugar a dudas, la Fundación Española de Jauja, es uno de los temas que más ha apasionado a los autores, tanto jaujinos como foráneos, por lo que es uno de los puntos más tratados en su historia, y a la vez más discutido.

En un breve recuento de estos trabajos, tendremos que destacar los de Abelardo Solís Historia de Jauja (1928), Alberto Hurtado Dianderas Fundación de la ciudad española de Jauja (1938), Raúl Porras Barrenechea Jauja, capital mítica (1950), Clodoaldo Alberto Espinosa Bravo Jauja Antigua (1964), Waldemar Espinoza Soriano La verdadera fundación de Jauja (1964) y Edgardo Rivera Martínez Imagen de Jauja (s/f).

Como se sabe, la primera llegada de los españoles al valle de Jauja fue protagonizada por Hernando Pizarro en marzo de 1533, y la segunda por Francisco Pizarro en octubre de 1533. Como ya es conocido, Jauja fue fundada, por primera vez por los españoles, en octubre de 1533, durante el alto que hizo en el valle Francisco Pizarro, en su marcha al Cuzco. Las pruebas documentales sobre este hecho son numerosas y terminantes. No obstante, como lo han observado varios autores, a pesar de haberse realizado el acto de fundación y de haberse designado Cabildo y Teniente Gobernador, faltó lo principal: un cierto número de vecinos que quisiesen quedarse en la nueva ciudad. Todos los españoles deseaban marchar al Cuzco. De acuerdo al historiador Porras Barrenechea, en su trabajo Jauja, capital mítica, por este hecho, Pizarro se vio obligado a suspender la fundación y dejar únicamente en Jauja una guarnición.

La fecha de fundación inicial está todavía en la oscuridad ya que las crónicas no dan muchas luces al respecto. Sobre ello, el erudito jaujino Alberto Hurtado Dianderas en un texto inédito, que hemos tenido la oportunidad de revisar, basándose en una amplia compulsa documental y el hecho de que los españoles daban por patrones de sus fundaciones al santo del día que los verificaban, la patrona que se dio a Jauja fue la Virgen del Rosario que el año de fundación cayó el 4 de octubre; afirma que este es el día en que tuvo lugar.

En abril del siguiente año, es decir en 1534, al regreso del Cuzco, es que decide continuar la fundación. Así puede decirse que Jauja, fundada en el papel provisoriamente, por causas de estrategia y previsión políticas, en octubre de 1533, sólo comenzó a vivir definitivamente el 25 de abril de 1534, cuando 53 españoles, con el Gobernador a la cabeza, expresan su voluntad de residir en ella y hacerla capital de Gobernación; todo ello siempre de acuerdo a la hipótesis de Porras. El mencionado historiador basa su afirmación en una trascripción parcial del acta de fundación de la ciudad, la misma que localizó en el Archivo de Indias en Sevilla:

"E después de hecha la fundación de la dicha cibdad de Xauxa según va declarado y benido el dicho gouernador francisco pizarro de conquistar pacificar y poblar la gran cibdad del cuzco y conquistada e poblada en serbicio del emperador rrey don carlos nuestro señor luego en llegando a esta ciudad que fue a veynte e veinte cinco dias del mes de abril de mill e quinientos e treinta e quatro años visto el estado en que la poblacion desta cibdad quedo e lo que sobre ello conbenia hazerse tomo consigo a alonso riquelme tesorero de su majestad en estos rreynos e con su aquerdo e parecer e continuando la dicha población mando traVar el pueblo y solares que en el abia de auer (...)". (Jauja, capital mítica 1957).

En efecto, el acta original de fundación no se ha encontrado. Ello ha dado pie para que algunos autores, como el antropólogo Arturo Mallma, afirmen que nunca se fundó Jauja. En realidad, las referencias indirectas, tanto de la fundación a medias de octubre de 1533 como de abril de 1534, son abundantes. Además, no porque no exista un documento sobre tal evento, como la teoría positivista, felizmente superada, postulaba, es un hecho sin historia. Actualmente el análisis histórico es necesariamente multidisciplinario, y no se basa sólo en una fuente. A todo ello tendríamos que sumar que lo que en realidad interesa, no es el problema del "cómo" es la historia, sino el "porqué".

Ahora bien, parece bastante probable que la ciudad española fue ubicada cerca a la incaica, es decir la llacta de Hatun Xauxa, a inmediaciones del actual distrito de Sausa, cerca al río. Es importante esclarecer la discusión sobre estas dos fundaciones; es decir, cuál de ellas es la que merece el nombre de tal. Como ya se señaló, la mayoría de autores concuerdan con lo que señala Porras, de que la de octubre de 1533 es una fundación a medias, mientras que en abril de 1534 se completó esta fundación.

Lo que nos interesa inmediatamente es pasar a discutir y dilucidar qué motivos llevaron a los españoles a fundar una ciudad en el valle y porqué lo hicieron en el espacio geográfico que ocupa la actual provincia de Jauja, y obviamente porqué la abandonaron tan pronto. En primer lugar, tendríamos que traer a colación la visión geográfica de los andes ante los ojos del conquistador español y la entrada o llegada a un valle con las características geográficas, como lo es el del Mantaro, ya que según se menciona en las crónicas, después de la partida de Cajamarca y la marcha al Cuzco, el valle de Jauja produjo un elevado impacto, comprensible si tenemos en cuenta lo inmenso y desolado de la cordillera que estaban atravesando. Hernando Pizarro, quien protagonizó, como ya lo señalamos, la primera llegada de los españoles al valle en marzo de 1533, escribre: "(...) en todo lo que anduve no me pareció mejor dispusición para asentar pueblos los cristianos, e así creo que el gobernador asentará alli pueblo". Lo largo, cansado y desolado del viaje emprendido desde Cajamarca queda confirmado en una carta escrita por el mismo Francisco Pizarro: "Partidos de Caxamarca y venidos por nuestras jornadas sin descansar hasta aquí, tardamos dos meses; es el camino tan largo y tan trabajoso de tanto fijo cuanto en el mundo se ha visto". En general, lo que más llamó la atención de los españoles fue la hermosura del valle, la templanza del clima, la abundancia de bastimentos, elementos que a la larga contribuyeron a la formación de la leyenda de Jauja, de la que ya nos hemos ocupado. Por ejemplo, en una carta del Licenciado Espinoza, se alude a lo conveniente de fundar una ciudad en Jauja "(...) porque tienen relación que es muy rica y abastada de mantenimientos y muy poblada y en que concurren todas las otras calidades necesarias para poblar esta prouincia (...)".

Como ya hemos mencionado, la fundación se completa el día 25 de abril de 1534, pero ésta tuvo una duración más bien breve, debido a diversas consideraciones que se explicaron en un acta del cabildo abierto del 29 de noviembre del mismo año. En el mencionado cabildo se decidió el traslado de la capital hacia la costa. Entre las razones que se adujo destaca que era "fria e de muchas nieves e falta de leña, la lejanía del mar, la falta de leña para construcción de casa y las dificultades para procreación".(Cabildos de Lima). Pero estas razones, no tienen relación con la realidad, ya que el clima ha contribuido a darle fama a Jauja debido a su celebridad; las riquezas de bastimiento de la que hablan las crónicas e informaciones de los curacas publicadas por Espinoza Soriano, hacen fácilmente rebatible las demás consideraciones, exceptuando la lejanía del mar. El padre Bernabé Cobo, al referirse a estos inconvenientes, dice: "(...) pues vemos hoy todo lo contrario, porque (el valle) es muy abundante de trigos y de todo género de granos, legumbres y frutas, así de la tierra como de España; y en especial es tan grande la copia de puercos y gallinas que en el se crían, que en gran parte de lo que en este género se gasta en esta ciudad de Lima, se trae de allí; y su temple es tan sano y regalado, que muchos van a esta ciudad a cobrar salud y convalecer en aquel valle". (Obras del Padre Bernabé Cobo, tomo II, 1964: 285).

De lo dicho por Cobo, se desprende que las razones para el traslado fueron otras, aunque por alguna razón las callaron. Rivera Martínez arguye otras posibilidades para el traslado que se obviaron en aquel acta, menciona entre ellos el temor que inspiraría a los conquistadores la geografía dilatada y extraña de los Andes, en la cual se sentirían extraviados, y el temor a los miles de indios conquistados que los rodeaban y separaban del océano. El traslado a la costa de la ciudad fue confirmado en una carta firmada del 3 de noviembre de 1536, como lo demuestra Alberto Hurtado Dianderas en el trabajo inédito antes señalado, por la reina doña Juana "La Loca" y su hijo don Felipe.

Este hecho es lo que va a generar una de las características de la historia del valle durante el periodo colonial hasta mediados del siglo XVII: la despoblación española de la región. Como es lógico, la principal razón para este abandono fue el traslado de la capital de la gobernación hacia la costa, aunque como hemos señalado en unas circunstancias poco claras aún. En todo caso, el hecho es que los españoles abandonaron la región. Si bien algunos españoles comenzaron a asentarse en el valle, particularmente en Jauja, después de su abandono como ciudad, éstos definitivamente emigraron hacia la región de Huancavelica y Huamanga atraídos por el descubrimiento de las minas de mercurio (decenio de 1570). En las Relaciones Geográficas de Indias leemos: "No hay granjería de españoles, porque no está poblado de ellos. (...)".Se menciona además que sólo se encontraban contados sacerdotes.

3. La tercera fundación de Jauja
En un artículo publicado en 1964 denominado La verdadera fundación de Jauja, el historiador Waldemar Espinoza Soriano, habla de una tercera fundación de Jauja. Según este autor, en 1565, como es sabido, el Licenciado Lope García de Castro dispuso la creación de corregimientos para evitar, entre otras cosas, los abusos de los españoles contra los indígenas. El 3 de julio de ese año se creó el corregimiento de Jauja, nombrándose como su primer corregidor a Juan de Larreinaga Salazar, con el encargo de fundar pueblos para indios. Según el referido autor, el corregidor Juan de Larreinaga Salazar acompañado de curacas principales y doctrineros franciscanos fueron los que fundaron el pueblo de indios Santa Fe de Jatun Jauja, que se trasladó dos kilómetros adentro de la antigua ciudad española abandonada; dicho pueblo se ubicaba donde se encuentra la actual ciudad de Jauja. De acuerdo a Espinoza, fue opinión mayoritaria que el pueblo no debía fundarse en el emplazamiento de la antigua llacta, ni de la primera ciudad española, sino a unos dos kilómetros hacia el norte.

El mencionado historiador asegura que la fundación tuvo lugar el día de Santa Fe, aunque sin precisar exactamente la fecha. Espinoza sostiene que el pueblo fundado en 1565 no tiene nada que ver ni con la Jauja establecida por orden de Pachacútec, ni con la fundada por Pizarro en 1534, la actual sería un vecindario diferente y aparte cuyo origen data de 1565. No obstante, oportunamente Edgardo Rivera Martínez ha señalado que, efectivamente, si se atiende al hecho legal, que comprende el acto de la fundación y la categoría de la nueva ciudad, ello es así. Mas, argumenta Rivera, la afirmación de Espinoza adolece de un respeto demasiado estricto por las circunstancias legales. Rivera menciona que es innegable que el pueblo de 1565 conservó el antiguo nombre de Xauxa, o Jauja, y que los indios que fueron obligados a poblarlo fueron los mismos, o los descendientes de los que habitaron la Jauja incaica, o la ciudad fundada por Pizarro. Estos pobladores llevaron el nuevo "pueblo", situado casi al lado del antiguo, las tradiciones, las costumbres, una conciencia local y comunitaria, que eran las mismas de la vieja Jauja. Siguiendo a Rivera, se puede decir perfectamente, que existe una continuidad histórica, una continuidad humana, e inclusive, en cierto modo urbanística, que están por encima de la discontinuidad legal. El nombre de Jauja comprende y evoca una unidad y secuencias históricas, una leyenda, un cierto espíritu, además de una realidad material, y es ello lo que interesa. Jauja ha sido, siempre, en el fondo, una sola.

4. Comentario final
Es visible que la fecha que se conmemora como la fundación de Jauja, es la del 25 de abril de 1534. Aunque esa fundación, legalmente no es la que nos identifica, ya que esa ciudad, como lo hemos señalado, fue prontamente abandonada. No obstante, es innegable, como lo señala Rivera Martínez, que existe una continuidad, tanto humana como histórica o urbanística, entre la Jauja fundada por los Incas a la de los españoles hasta la refundación como pueblo de indios. Siendo de todo ello lo más importante, una idea de antigüedad común, desde los tiempos en que fueron actores los Xauxa-huancas al proceso actual, entre los jaujinos, y es la que sirve o interesa en una formación de identidad. Es evidente que la memoria histórica de los jaujinos no solo se remonta a la época de la fundación española, sino mucho antes.

Como se ve, el desarrollo histórico de Jauja, desde sus inicios es bastante complejo, como compleja es su situación actualmente. Es ahí donde radica la importancia de conocer su trayectoria para explicar su situación actual, en este sentido, la historia es una disciplina científica fundamental a su servicio.
Fuente: jaujaperu

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22 de abril de 2016

El origen de la palabra Xauxa y Jauja

1. El origen del nombre de Jauja: estado de la cuestión
Son varias las hipótesis e ideas que se han planteado y formulado sobre el origen del nombre de Jauja, las que a su vez han estado asociadas por lo general al significado del mismo nombre. La mayoría de estas versiones, las más difundidas en su época, han sido recogidas por Clodoaldo Alberto Espinosa Bravo, y son las que hasta ahora tienen aceptación en la colectividad; así como la que propuso Max Espinoza Galarza, también muy conocida y aceptada. Pasamos a revisarlas.

Espinosa Bravo recogió la versión de por lo menos siete autores que han escrito algo sobre el particular, la mayoría someramente, aunque es de lamentar que no cita las referencias de donde las ha extraído (Espinosa Bravo, 1964: 17 y ss.). Así presenta las afirmaciones de Mariano F. Paz Soldán, Rómulo Cúneo Vidal, Hildebrando Castro Pozo, Mons. Rubén Berroa, Luis E. Valcárcel, Juan E. Durand y Luis Piana. Destacaremos lo más importante de estos pareceres.

Para Paz Soldán, Xauxa es una corrupción de Huaca, que significa estar holgado, demasiado; o de Huacca, que es pelear, batallar; peleador o batallador.

En cambio para Cúneo Vidal, la clave es la palabra Sajsay, la que antiguamente era utilizada en la estructura filológica de los nombres de comarcas que querían dar a entender que eran densamente pobladas y primorosamente cultivadas. Xauxa habrían escrito los españoles de los primeros años, dando a la “X” sonido latino, y Jauja pronunciaron los historiadores más tarde que vinieron dando a “X” el valor arcaico español de la “J”.

Hildebrando Castro Pozo, opina que Jauja viene de Shausha, que significa abundancia.

Mons. Rubén Berroa afirma que Jauja ha podido ser en quechua Hauca, con “H” aspirada; pero los españoles no pudieron traducir con exactitud la aspiración, por lo que escribieron Xauxa, que en quechua quiere decir tranquilo, descansado. Entonces, el sonido de la “J” no se había introducido todavía en el idioma castellano. Cuando se introdujo la “J” en el idioma, se escribió Jatum Jauja, que traducido sería muy tranquilo.

Según Luis E. Valcárcel, la palabra original parece haber sido Sawa Sawa, que en quechua significa lomadas o conjunto de cerros. Valcárcel enfatiza el hecho de que es conocido el cambio de la “S” en “J” en toda el área del Chinchaysuyo, así Junín en vez de Sunín. Jauja sería, en consecuencia, Sausa y Sausa, a su vez Sawa Sawa. Agrega Valcárcel que la toponimia de Sawa Sawa corresponde a comarca con cerros múltiples, con lomadas, sin grandes eminencias ni cumbres, tal como es la configuración geográfica de Jauja.

Finalmente, Luis Piana afirma que Xauxa es propio del idioma de los xauxas, idioma que tiene sonidos de difícil pronunciación, dentilabiales y silbantes, único caso en el Perú. Así Xauxa debe pronunciarse con una complicada combinación de consonantes: shrraushrra, que según Piana, significa aleteo, el acto sexual de las aves, traducción que estaría de acuerdo con el origen totémico de dicho pueblo. Agrega que los españoles cuando no pudieron pronunciar ni escribir sonidos que no existen en el castellano hicieron uso de la “X”, y así es como escribieron México, Xauxa, Caxamarca, etc.

De otro lado tenemos la versión que diera a conocer Max Espinoza Galarza en su Topónimos Quechuas del Perú (1973), según la cual Jauja sería la confusión de Hauca, que en quechua significa descanso, holgado, apacible. Según Espinoza Galarza el nombre de Jauja deriva de Hauca por lo siguiente: La pronunciación de Hauca se hace aspirando la H en quechua, de donde resultaría una “J” inicial, muy suave por ser aspirada y se pronuncia Jauca, que significa lo anotado, es decir holganza, descanso, apacible, tranquilo. Finalmente, concluye Espinoza Galarza, los españoles lo hicieron Xauxa que, al final devino en Jauja (Espinoza Galarza, 1973: 50 y ss.).

Como vemos, los pareceres no necesariamente coinciden: Hauca, Haucca, Sajsay, Shausha, Sawa Sawa, y lo problemas del traslado de un idioma a otro.

Ahora bien, los planteamientos reseñados pueden ser agrupados de la siguiente manera. En primer lugar, y es el que más consenso presenta, es que Jauja es la corrupción de Hauca, que en quechua significa descansado, holgado, etc. (Paz Soldán, Mons. Berroa, Espinoza Galarza), es decir fue incorrectamente pronunciada por los españoles, sobre todo por la “H” aspirada. La versión de Castro Pozo también puede ser comprendida dentro de este grupo, en el sentido de que Jauja sería la corrupción de Shausha que significaría abundancia.

Una variante de este planteamiento es el de Luis Piana, que también aboga por la corrupción en la pronunciación, en este caso de shrraushrra, aunque el significado de esta palabra la asocia al origen totémico de Jauja, según su parecer.

La versión más distante de las mencionadas es la que presentó Luis E. Valcárcel, la toponimia de Sawa Sawa, basándose exclusivamente por coincidencias geográficas que cree encontrar en Jauja con el término en alusión.

Hay varias cosas a tener en cuenta sobre estas tesis. Fuera de la de Valcárcel y la de Piana, estas parten del supuesto de uno de los actuales significados de la palabra Jauja que encontramos en los diccionarios, al menos desde el siglo XIX, y es la que precisamente la define como un lugar apacible, o sobre todo lugar de holganza. En este caso, lo que debemos discutir es de donde viene este significado de Jauja como un lugar de holganza. A partir de ello discutiremos las tesis mencionadas y presentaremos nuestra consideración sobre el origen del nombre de Jauja.

2. El nombre de Jauja en las fuentes históricas
La historia de Jauja propiamente se remonta al siglo XV, cuando los incas establecieron el centro administrativo de Hatun Xauxa (aprox. en 1460). Si bien hay un proceso anterior y que corresponde a la expansión imperial Wari y el periodo de los señoríos regionales, para el tema que ahora nos ocupa basta con poner punto de partida la conquista de los Xauxa y los Huanca -grupos étnicos locales- por los Incas. Tras el sometimiento de los Xauxa y los Huanca, los Incas como dijimos establecieron el centro administrativo de Hatun Xauxa, que era una de las principales ciudades incas del Tahuantinsuyo, incluso se puede afirmar que era, después del Cuzco naturalmente, la ciudad inca más importante. Hay varias cosas que permiten sostener este argumento, por ahora basta con decir la predilección que tuvo Huayna Cápac por esta ciudad, lo que le hizo construir una réplica del Coricancha, que posteriormente maravilló a los españoles.

Por esta razón es que cuando los españoles llegaron al valle, el nombre de Xauxa ya existía, de ello hay prueba en todas las crónicas que dicen algo de la región en estos años iniciales del virreinato, como el presunto Estete, Pedro Sancho, Pedro Pizarro. Por ejemplo este último dirá: “Estos naturales de Xauxa son dos parcialidades, unos que llaman Xauxa, y otros Huancas” (Citado en Rivera Martínez, s/f: 29). Pero las consideraciones más importantes vendrán del Inca Garcilaso de la Vega quien en su Comentarios Reales dice, al hablar sobre Jauja, “ (...) Sausa, que los españoles, corrompiendo dos letras, llaman Jauja, hermosísima provincia que tenía más de treinta mil vecinos, todos debajo de un nombre y misma generación y apellido, que es Huanca” (Garcilaso de la Vega, [1609] 1991: 349). Garcilaso, al establecer diferencias sobre la indumentaria de los habitantes del valle, agrega: “Los Xauxas traen unas fajas coloradas alrededor de las cabezas, de anchor de una mano; los Huancas las traen negras” (Ibíd.).

De acuerdo a esto, podemos sacar las siguientes conclusiones. En primer a la llegada de los españoles había claramente grupos diferenciados, los Xauxa y los Huanca, aunque todos fueron llamados de manera genérica como huancas, confusión que persiste hasta la actualidad. Ello se explica porque durante el intermedio tardío, los llamados Huancas fueron un señorío, no un reino como generalmente se acepta, es decir no había unidad política, pero si unidad cultural, eran diferentes ayllus con jefes guerreros que se confederaban en tiempos de guerra, pero que tenían fuertes disputas entre ellos mismos, principalmente por el acceso a los recurso, en este caso tierras. Hasta durante la dominación Inca duraban estos líos, por lo que los Incas deciden dividir el valle en tres parcialidades: Hanan Huanca, Lurin Huanca y Hatun Xauxa. Se deduce que tanto Hanan Huanca y Lurin Huanca fueron llamados Huancas y Hatun Xauxa como los Xauxas.

Ahora, me parece perfectamente sostenible lo dicho por Garcilaso, que los españoles corrompieron Xauxa por Jauja, y ello lo observamos en casi todo los documentos sobre todo administrativos, donde el primer cambio fue de Jauxa y posteriormente Jauja, es de resaltar que ello inclusive lo vemos en documentación de los siglos XVII y XVIII.

El conquistador español al llegar al Tahuantinsuyo, tenía en su imaginación la idea del País de la Cucaña, un país imaginario donde los ríos eran de leche, las paredes de oro y cosas por el estilo. En realidad esta idea era común a la época medieval y correspondería a un estudio aparte su disquisición sobre todo al tema de las utopías en la historia. Lo que nos interesa de ello, es que los españoles relacionaron esta idea de su imaginario con la Hatun Xauxa de los Incas, lo cual es comprensible, sobre todo si tenemos presente que Hatun Xauxa es la primera ciudad en Tierra Firme con las características más próximas al Dorado, desde la llegada de Colón que veían lo españoles; además del ansia que tenían por el oro desde que emprendieron el viaje de Cajamarca al Cusco y lo inhóspito de los Andes, Hatun Xauxa simplemente los maravilló.

Debido a esos avatares que son tan propias de la historia, y a pesar de que el Cuzco y Pachacamac eran en cuanto a oro más ricas que Hatun Xauxa, fue ella la que paso a la posteridad como sinónimo de riqueza ilimitada, pero ahora como Jauja. En España se creó, como sabemos, la leyenda de Jauja o del País de Jauja e Isla de Jauja, un lugar donde pagan por descansar y castigan por trabajar, con árboles de buñuelos, paredes de chocolate, ríos de leche, etc., sobre todo a partir de las composiciones del hombre de teatro Lope de Rueda, cuyo estudio abarcaría más líneas de las que ahora nos permite esta publicación.

Bien, concluyamos. Esta conceptualización de Jauja como un lugar de riqueza ilimitada, se vinculó a otro que era una consecuencia del mismo, es decir holganza, de ahí que Jauja en una de sus significaciones actuales sea, precisamente, holganza. Los autores reseñados al comienzo, que sustentan su análisis en que Jauja como una derivación del quechua Hauca, están, pues, equivocados. Como hemos visto, propiamente es una derivación de Xauxa, que por ahora no intentaremos explicar de dónde los Incas lo tomaron o si existía tal nombre con anterioridad.

Todas estas versiones son locales es decir se basan en el idioma nativo local muchas veces chauvinista lo cual no es posible desde mi punto de vista porque no se pronunciarían igual es decir Xauxa es una palabra castellanizada, ahora es más probable que ese término ya la hubieran escuchado en la península ibérica , que luego se hizo famosa acá es otra cosa.
Fuente: ppperuvianov

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