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Jauja, donde pagan a los hombres por dormir, fustigan a los hombres que insisten en trabajar, los árboles son de tocino y sus hojas de pan de fino. Las calles están adoquinadas con yemas de huevo y lonjas de tocino, asadas y fritas...

3 de marzo de 2015

Premiación del X Festival de la Muliza Jaujina 2015

Primer puesto con la canción “Canto a mi tierra”
Autor y Compositor: Macko Leiva
Interprete: Rosita del Centro



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2 de marzo de 2015

Tradicional Tumbamonte Barrio Mutualista Huacllas 2015

Los padrinos del tradicional tumbamonte del Barrio Mutualista Huacllas, tienen el agrado de invitar a Ud. a la fiesta de carnavales en honor al Santísimo Tayta Huakllas, que se llevará a cabo los días jueves 05 y sábado 07 de Marzo, de acuerdo al programa de las fotos adjuntos.




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11 de febrero de 2015

El amor en tiempos de carnaval

Era tiempo de carnaval cuando regrese a Jauja, tiempo en que los jaujinos demostramos nuestra alegría y garbo bailando los tradicionales tumbamontes, una coreografía elegante y romántica que engalana las pandillas en nuestros barrios, tiempos en que muchos de nosotros regresamos a la madre tierra atraído por su magia y su tradicional alegría.

Era la traída del árbol del barrio La Libertad y con un amigo fuimos por la tarde a ver el “Hatun Jilo Shalcuy” (parada de monte) en su plazuela. Para no ser víctimas de las féminas que se ensañaban con los hombres empapándolos de harina, nos ubicamos lejos, desde donde podíamos ver el éxtasis del carnaval que se vivía. Cuando miraba a distintos lugares, pude observar a una hermosa jaujina que no la reconocía, le di un suave codazo a mi amigo para preguntarle quien era, pero tampoco la conocía, nos preguntamos quien era y con un poco de lastima solo atine a observarla hasta que se perdió en la multitud.

Más tarde, cuando la noche había caído y ya habían plantado los árboles, las parejas empezaron a bailar con dirección a la plaza de armas, nos adelantamos unas cuadras para ver la pandilla que encabezaban los padrinos. Entre la multitud de bailantes y espectadores que pasaban, me volví a cruzar con ella y pude robarle una mirada, fue breve porque las personas que venían detrás la empujaban y pasó raudamente por mí delante. Yo me quede mirando a las demás parejas que pasaban bailando y luego seguir a la caravana. Llegamos a la plaza y nos ubicamos frente a la municipalidad para contemplar el jolgorio y la alegría de nuestro carnaval, había mucha gente que bailaba y “guapeaba”; todo era alegría, era tiempo de carnaval.

Entre la multitud nos volvimos a cruzar y pude observarla con más tranquilidad porque las parejas y personas estaban más dispersas, nuestras miradas se congelaron un momento y nos quedamos parados frente a frente, yo solo atine a dar unos pasos más, dejando atrás a mi amigo y decirle tímidamente “hola”, igual, me respondió tímidamente con un “hola”, pero fue suficiente para iniciar una conversación, me presente formalmente y empezamos a caminar, me contó que regresaba después de mucho tiempo a Jauja y su soledad era porque sabía poco de sus amigas del colegio y porque vino de improviso por unos días. Dimos muchas vueltas por el perímetro de la plaza contándonos nuestros pasados y conociéndonos de a poco. Cuando la mayoría de los carnavaleros ya se habían retirado me ofrecí acompañarle a su casa, ella acepto y caminamos por el Jirón Grau rumbo a la plaza Santa Isabel, en el camino me sentía un poco lerdo pero trataba de disimular. Me comentó que siempre esta calle fue su camino cuando iba y regresa del colegio y las veces que salía a pasear. De a poco se quedó callada y observó detenidamente los alrededores de la calle angosta, yo detuve un poco mis pasos tratando de sincronizar con su lenta mirada, me contagio su curiosidad y observamos los portones viejos, las grandes ventanas, las paredes descoloridas por las lluvias, el sol y el tiempo. Rompió su silencio y me dijo que este lugar no había cambiado mucho, que todo era casi igual; por su comentario sentí que le traían muchos recuerdos de la época del colegio, nuevamente se quedó callada, la miré, una sonrisa acompañaba su silencio y sus recuerdos. Dejé que se consumiera en su pasado.

Volvimos a caminar y me indico por dónde ir, no sabía dónde vivía pero me dejaba llevar, cruzamos el arco y caminamos rumbo al cementerio, un camino lleno de silencio y soledad, flanqueados por árboles y un poco oscuro debido a la poca iluminación artificial, solo nos alumbraba un poco de luz de la luna que el tupido de los arboles dejaba pasar. Nos adentramos en la oscuridad sin temer a nada y entregados a nuestra conversación, se detuvo casi en el lugar donde los cobarrianos habían plantado los árboles para el tumbamonte, frente a la piscina municipal, y señalándome al lado contrario, al jirón Olaya, me dijo que vivía a unas cuadras, me hizo entender que no quería que le acompañe hasta su casa, caminamos despacio y nos detuvimos en una esquina. Yo me recosté en una pared y pude ver una hermosa casa que tenía una chimenea y un enorme árbol de pino en el jardín, antes había pasado por ahí pero nunca le había prestado atención, ahora estaba frente a esa casa y podía ver los detalles de su hermosa arquitectura. Ella se ubicó frente a mí y gracias a los rayos de la luna llena que reinaba el cielo pude contemplar de más cerca su hermosura; su piel blanca, sus delgados labios color rosa fucsia; su cabello negro azabache, largo y ondulado que a veces jugaba con el viento. Creo que muchas veces se daba cuenta que la observaba y avergonzada sacaba su cautivante mirada a otro lugar.

Nos olvidamos del tiempo y pasamos muchas horas conversando, tantas historias de ella y de las mías que nos contamos, tantas anécdotas como minutos que el tiempo contaba y no perdonaba. Ya era de madrugada y hacía frío, ella llevaba puesto una chompa y un chaleco. Entumida, tenía los brazos cruzados y de vez en cuando se frotaba sus antebrazos tratando de darse calor. Yo le ofrecí mi casaca y ella acepto, yo me sentía muy bien con su compañía y no quería que esto acabe, ella acepto mi casaca y asumí que tampoco quería irse, era un momento mágico que quería detener, pero no podía. En nuestra conversación le pedí para bailar, ella me dijo que no podía porque no tenía la vestimenta; le dije que no se preocupara, que solo necesitaba sus zapatos, que yo le daría lo demás, me dijo ¿Cómo? Le explique que mi mamá tenía varias vestimentas y le pediría prestado, ella acepto con dudas, me di cuenta de su incertidumbre y volví a preguntarle y me dijo que había otro problema, que pertenecía a una religión cristiana y que no aprobarían que baile, pero de todas maneras le preguntaría a su Pastor. Yo feliz le hice un gesto de agradecimiento y ya cerca de las 3 de la madrugada me dijo que tenía que irse; antes nos pusimos de acuerdo para vernos a las 11 de la mañana en el mismo lugar donde estábamos, me acerque y le di un beso en la mejilla, pude sentir su piel fría; me miro y sonrío, me devolvió mi casaca y nos despedimos, me quede parado y poco a poco se perdió en la oscuridad, yo regrese por el mismo camino, lleno de alegría. Esa madrugada me olvide de mis amigos que seguramente se encontraban en algún lugar divirtiéndose como de costumbre. Yo me fui alegre a dormir y aunque no tenía sueño, esperaba ansioso que pronto amaneciera.

La mañana era radiante, el cielo era completamente azul con pocas nubes, los cantos de las aves alegraban el día y mi corazón latía cada vez más cuando me acercaba al lugar del encuentro. Pude verla que venía desde la otra cuadra, con la luz del día era más hermosa, a lo lejos me regaló una sonrisa y yo le recibí con un beso en su mejilla. Caminamos rumbo al cementerio comentando sobre la noche anterior y después me dijo que muy temprano había visitado a su Pastor para decirle que tenia deseos de bailar y quería su permiso, el Pastor le contesto que Dios ni la religión no le prohibía bailar; con las enseñanzas que recibió, ella debería saber qué actos debe prohibirse, y si estaba segura de no cometer ningún pecado, podía bailar. Yo la vi animada y ahora si estaba segura que bailaría conmigo, yo me alegre mucho.

Ingresamos al cementerio y nos dimos tiempo para caminar por todos los rincones, estaba llena de soledad, tranquilidad y sosiego, ingresamos a uno de los pabellones viejos para ver las antiguas tumbas, el tiempo parecía detenerse y se sentía algo gélido. Sentí que ella se me acercó más, comprendí su miedo, porque cambió su manera de hablar, con un tono más bajo y con algo de temor. Pero no había mucho que decir, éramos solos los dos rodeados de soledad y de tumbas. En un momento dejamos de caminar para leer los nombres y las fechas de las placas de los nichos, mirábamos por todas partes y por ahí nuestras miradas se encontraron, nos quedamos prendidos de nuestras miradas sin decirnos nada. Sentí algo mágico al contemplar fijamente sus ojos, como si podía sentir su ser interior. Vi como sus pupilas cada vez brillaban más y me sentí atraído, me acerque de a poco hasta besarla. Ella, al sentir mis labios cerró sus ojos y se dejó llevar; yo también cerré mis ojos y nos entregamos al fuego de pasión que empezamos a encender.

Fue un beso largo y tierno, después no fue necesario palabra alguno, nos volvimos a mirar en silencio, sus pupilas brillaban aún más, nos regalamos una tierna sonrisa y sellamos nuestro sentimiento con un fuerte abrazo, no la solté y ella recostó su cabeza meciéndose en mi hombro, mi corazón latía más casi al ritmo de una tonada de carnaval de una banda que se escuchaba a lo lejos. No recuerdo cuanto tiempo estuvimos asi y dentro de ese pabellón, pero salimos tomados de la mano y con una felicidad plena. Era hora del almuerzo y debíamos de regresar, ahora si la acompañé hasta su casa y quedamos para vernos al día siguiente.

En la tarde, busque la oportunidad para conversar con mi mamá y pedir prestado su vestimenta, al comienzo se negó aduciendo que se ensuciaría de barro porque llovía mucho, prometí cuidarlo y a las finales accedió, me dio a escoger y elegí el mejor que tenía. En la noche me encontré con mis amigos, lleno de felicidad les conté que ya tenía pareja para bailar, pero no les dije quién era.

Al día siguiente, por la mañana fui a su casa, por primera vez toque la puerta y pregunte por ella; salió un poco sorprendida, le dije que le traía la ropa y se alegró, me sonrió y me dijo que regresara por la tarde, que tenía que arreglarse, me despidió rápido, pero yo feliz. En la tarde, ya cambiado con mi terno fui a recogerla, cuando salió, se presentó reluciente con el atuendo típico de una jaujina, haciendo gala que la mujer jaujina es muy hermosa, me quede pasmado por un instante, reaccioné con una sonrisa y con palabras de halagos y nos fuimos al tumbamonte. Esa tarde nos conocimos más, empezamos a coordinar nuestros movimientos, al comienzo algo burdo pero poco a poco fuimos refinando hasta llegar a dibujar alegres y carnavalescas coreografías con nuestros pasos al estilo jaujino y al ritmo de la banda de músicos. Las horas pasaban y cada vez eran más intensas el derroche de gala de las parejas, al igual que nuestro sentimiento que cada vez se estrechaban más, incluso cuando la banda de músicos dejaba de tocar, nosotros nos perdíamos entre la multitud de los bailantes sin soltarnos de la mano. Cuando la noche ya cubría la fiesta, nuestro amor relucía destellante, gracias a su hermosa mirada, a su cautivante sonrisa y a sus besos apasionados que le robaba de vez en cuando.

Fueron varias veces que bailamos en diferentes barrios, puedo decir que ese año fue la mayor cantidad de tumbamontes que baile, siempre con ella, incluso me pase del tiempo de mi estadía y vacaciones, pero no importaba, el amor que había encontrado me hacía olvidar todo, era feliz y era lo único que me interesaba. Nos volvimos inseparables, todos los días nos veíamos, y cuando no había tumbamonte solíamos pasear por el parque o por el campo, incluso desafiando a la lluvia; y en las noches si no caminábamos por la plaza o por los jirones Grau y Junín, nos internábamos en un terreno lleno de árboles que había frente a su casa. Con la luna de testigo que nos daba un poco de luz y confundidos entre la oscuridad y la vegetación nos entregábamos a nuestras caricias, todo al natural y a veces algo prohibidas. Cuando llovía no huíamos de nuestro idilio, al contrario, muchas veces hasta sentí como las gotas recorrían su cuerpo y como desaparecía con el calor que nuestras caricias emanaba. Pero como todo acaba, la noche también y con ella el fuego de nuestra pasión, y regresábamos a casa.

Pasaron semanas y ya habían terminado los carnavales, y un día le pregunte algo preocupado, ¿Cuándo viajas a Lima? Ella me respondió: viajo cuando tú regresas a Lima. Me sorprendió su respuesta, la mire a sus ojos y pude ver amor, me emocione, la bese y la abrasé con todo mi fuerza. Entonces no tenía caso quedarnos más en Jauja y decidimos regresar a Lima.

Cambiamos las mañanas tranquilas, nuestros hermosos paseos en las tardes por el campo, nuestras noches románticas y apasionadas, nuestras largas conversaciones y las veces que buscábamos alguna estrella fugaz del hermoso e inmenso cielo estrellado de Jauja por los días agitados de Lima. Nuestros encuentros ya no eran diarios sino a la semana, ya no había noches que podíamos estar juntos, solo en las tardes y un momento de conversación. Yo vivía por el centro de Lima y ella vivía en el distrito de San Juan de Miraflores. Solíamos encontrarnos los sábados al mediodía, paseábamos por Lima colonial o buscábamos un parque donde conversar y máximo a las 9 de la noche nos despedíamos. Y así nos citábamos cada semana, en el mismo lugar, a la misma hora. Era un pacto sentimental.

En una de nuestras citas, al momento de despedirnos, acordamos encontrarnos en el día de su cumpleaños, quería pasar conmigo y yo encantando acepte. Pero un día antes de nuestra cita, me encontré con unos amigos del colegio y cuál sería la emoción que decidimos festejar nuestro reencuentro, uno de ellos propuso seguir tomando en su casa, ya que sus padres habían viajado a Jauja y estaba solo, aceptamos y armamos una reunión de amanecida. Todos nos quedamos a dormir en su casa y cuando desperté mire el reloj y de un salto me levante muy preocupado porque era las 11 y 30 de la mañana y debería estar al medio día en el centro de Lima, estaba lejos y no llegaría a tiempo, en esa época no había celular para llamarla y decirle que me espere, solo me lave la cara rápidamente y salí presuroso a tomar cualquier movilidad. Llegué a las 12 y 15 de la tarde, fui corriendo al lugar donde siempre la esperaba, pero no la vi, camine rápidamente una cuadra más pero no la encontré, regrese para ir hasta la otra cuadra y nada, no estaba, me desespere, no sabía qué hacer, regrese al lugar de nuestro encuentro y me quede esperando con la esperanza que llegaría. Mi espera fue en vano, caminé hacia la Av. Wilson por si acaso, mirando a todos lados tratando de encontrarla, regrese y me quede esperándola, ya el tiempo no me importaba, además no quería moverme de ahí, era el único lugar donde podía ubicarla. Pero después de varias horas, mire mi reloj y era las 5 de la tarde, me di por vencido y decidí retirarme, pero pensando en ella y maldiciendo el haberme reunido con mis amigos la noche anterior.

En los días siguientes pensé mucho en ella y buscaba la manera de ubicarla, pero solo quedaba esperar que se cumpla la semana y volver a la hora que siempre nos encontrábamos. Fui como de costumbre, pero no la encontré, espere hasta las 3 de la tarde y nunca llegó. La siguiente semana hice lo mismo, pero solo la espere una hora, tampoco llego. Me retiré triste y abatido, solo sabía que vivía en San Juan de Miraflores, pero como buscarla, es un distrito muy grande y no conocía. A Jauja no iría al menos en cinco meses que acababa el ciclo de la universidad y era mucho tiempo para mi sentimiento. La siguiente semana ya no fui.

El tiempo paso y no pude regresar a Jauja por mucho tiempo, poco a poco la herida de mi corazón se fue cerrando al punto de hacer otra vida. De volver a enamorarme de otra mujer, supongo y estoy seguro que ella también hizo lo mismo. Pero siempre hay momentos como ahora que me recuerdo; aunque entiendo que el amor acabó, pero entre nosotros nunca nos dijimos personalmente que nuestra relación sentimental se daba por terminado. Algún día, no sé cuándo ni dónde, sé que me encontraré, ahí capaz tendré la oportunidad de explicarle lo que sucedió y también de terminar ese amor que el tiempo se encargó de curar y de cerrar un capítulo de mi vida.

Lo que en su momento fue algo hermoso e intenso, ahora solo es un hermoso recuerdo de un amor en carnaval y solo deseo que cuando la vuelva a encontrar, que sea en carnavales y en Jauja.

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10 de febrero de 2015

Tradicional Tinkunacuy entre Huasquicha y Santa Ana 2015 - Jauja

El viernes 13 de febrero, los pobladores del anexo de Huasquicha, distrito de Pancan, turistas locales y feligreses se reunirán en la plaza para participar de las festividades en honor al Señor de Ánimas de Mayupata, patrón de Huasquicha, a ritmo de la Pachahuara y bebiendo los “calientitos” para contrarrestar el frio. Del mismo modo, también los pobladores del distrito de Huertas se reunirán en el barrio de Santa Ana para participar de las festividades en honor al Señor Animas de Agonía.

El sábado en la madrugada se inicia el tradicional Tinkunacuy en las orillas del río Yacus, los comuneros y pobladores de Huasquicha (Pancan) y Santa Ana (Huertas) se dirigen bailando a las orillas del rio Yacus con sus respectivas bandas de músicos, y se encuentran frente a frente divididos por el rio. Al promediar las 04:00 de la madrugada, bailan y compiten en armonía cruzando el río una y otra vez hasta el amanecer desafiando las fuertes corrientes y baja temperatura de las frías aguas del río, con mucha algarabía y al compás de la Pachahuara.

El Tinkunacuy, que cumple una función social de armonía, es el tradicional encuentro entre dos pueblos coyunturalmente antagónicos. Es un rito ancestral que se realiza todo los años dando inicio a los carnavales en la provincia de Jauja

A ritmo de la Pachahuara (el amanecer de la tierra), que es una danza que se remonta a la época de la esclavitud y que consta de dos partes; la primera es la “Pasión”, de tonada sentimental y compás muy lento que bien puede interpretarse como sufrimiento del negro y la segunda, el “Pasacalle” de tono más alegre y más rápido que se puede entender como la liberación de la esclavitud.

Se resume en sufrimiento y alegría. Al trabajo de la esclavitud de los negros traídos por el “Caporal” para trabajar en la hacienda de Yanamarca y que fueron los primeros habitantes del barrio Allauca (antiguo ayllu de Acolla) y se complementa con la parte alegre cuando se proclama la abolición de la esclavitud en el Perú.

El Tinkunacuy en Jauja, una tradición que debemos preservar, difundir y participar.

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6 de febrero de 2015

El barquito de papel – Soy hombre de lluvia

“Soy hombre de lluvia, porque de niño jugaba bajo la lluvia y ahora de grande, bailo y canto bajo la lluvia…”

Recuerdo el año pasado cuando regresé a Jauja en tiempos de lluvia, despidiéndome de los carnavales, ya la gente parecía más tranquila y esperando con devoción la Semana Santa y a Taita Cáceres. Pero yo, aún tenía que cumplir una invitación de un tumbamonte de un buen amigo yauyino.

Un día antes del tumbamonte salí de casa para caminar y mezclarme con la vida cotidiana de Jauja por algunos lugares que parecen estar detenidos en el tiempo y que aún mantienen sus encantos y magia de antigua ciudad. Preferí caminar y no subir a una “mototaxi” porque recuerdo que antes no había estos vehículos, la gente se trasladaba a pie o en bicicleta de un lugar a otro y Jauja era más tranquila, sin mucho movimiento, sin mucho bullicio. Además, comprendo que caminar es sentir y es estar con la pachamama, es sentir a Jauja.

Camine por las callecitas, recordando buenos tiempos de infancia y pubertad, cuando mi mundo era de juegos, de alegrías y de algunos amoríos inocentes. Cada paso que daba despertaba mis recuerdos y a veces cerraba los ojos para retroceder en el tiempo y encontrarme con esa escena vivida, todo dependía del lugar en que me encontraba.

Como estábamos en época de invierno, la tarde soleada y colorida cambió a color gris de un momento a otro y empezó a llover, quise correr a guarecerme, pero recordé que en mi infancia muchas veces jugué bajo la lluvia, sin importar del frio. Recordé que también muchas veces salí al campo a pasear con un amor de ese entonces y algunas veces nos sorprendía la lluvia, nos protegíamos del aguacero entre eucaliptos y chaguales, y era momento propicio para entregarnos al sentimiento puro e inocente de nuestro cariño combinado con aroma a tierra mojada y aromas de amor. Algunas veces, cuando no pasaba la lluvia decidíamos regresar a la ciudad caminando de tramo en tramo, desafiando a la naturaleza. Nos mojábamos íntegramente, pero de rato en rato nos parábamos para descansar y volvíamos a abrazarnos y a besarnos. Nos mirábamos en silencio, solo se escuchaba el ritmo de la lluvia. Yo le limpiaba su rostro mojado, ella también, y nos volvíamos a besar, como para darnos calor, o algo más, quien sabe, solo nosotros lo sentíamos, quizá ahora solo los dos lo recordamos.

De regreso a mi realidad, decidí seguir caminando bajo la lluvia sintiendo cada vez más fuerte las gotas de agua. Yo llevaba puesto una buena casaca de cuero que me protegía de la lluvia, mi pantalón “jean” también se acomodaba a tal adversidad y para completar, calzaba como siempre botas “texanas” que me permitía caminar con comodidad sin temer a los charcos que se formaban.

Por donde caminaba, muchas personas, que se protegían de la lluvia en las puertas de las casonas, en las tiendas o en un lugar donde se mantenían secos, me miraban con asombro como caminaba bajo el aguacero sin importar como me mojaba. No comprendían que no solo quería recordar, sino sentir como en mi niñez jugaba bajo la lluvia. Solo tenía cuidado que mi madre no me viera, porque de seguro no entendería por qué caminaba bajo la lluvia y se molestaría. A pesar que los años han pasado, ella no deja de ser mi madre y yo su hijo, y siempre se preocupa por mí.

Caminé por mucho tiempo por varias calles desiertas por culpa de la lluvia, sin importar que mis cabellos empezaran a perder su rigidez y ceder ante la lluvia emanando hilos de agua por mi rostro. De vez en cuando sacudía mi cabeza y pasaba mi mano por mi rostro para secarme.

La lluvia era cada vez más fuerte y por ambos lados de la calle se formaban riachuelos en los drenajes buscando su curso habitual. Tal paisaje me trajo a la memoria cuando jugaba con mis amigos a la carrera de barquitos de papel. Cuando la lluvia era intensa, preparábamos los barquitos con hojas de nuestros cuadernos o de un periódico pasado. Tratábamos que sean resistentes a las corrientes de agua, porque eso era garantía que nuestros barquitos soportarían las fuerzas del agua. Salíamos a la calle y desde la esquina de los jirones Bolívar y Bolognesi, cada amigo con su barquito, iniciábamos la carrera. Desde el punto de partida, íbamos corriendo detrás de ellos alentándolos para que estén en el primer lugar. No se permitía levantar el barco y colocarlo más adelante, salvo cuando se atascaba entre los residuos o basura que la lluvia arrastraba a su paso, solo se podía sacarlo del atolladero.

Así seguíamos calle abajo sin importar en mojarnos. Ninguno de nosotros llevaba ropa seca, menos limpia, muchas veces nos arrodillábamos para sacar o salvar a nuestros barquitos; nuestras caras y manos no sentían frio, pero si lo teníamos cuarteados producto del frio y siempre nuestros zapatos o zapatillas lo teníamos humedecidos junto con el botapíe de nuestros pantalones.

Así era nuestra vida, éramos más niños de la calle, porque muchos juegos se realizaban en los patios de las casas y en las calles. En esa época no teníamos computadoras, Playstation, Nintendo, Wii u otro videojuegos para quedarnos en casa sentados, mirando la pantalla y jugando “on Line” con los amigos. Habían juegos como las Escondidas (Ampay me salvo con todos mis amigos o plancha quemada, plancha quemada), la Chapada (Tú la llevas), los Quinchos (con las bolas lecherongas), el Lobo (Juguemos en el bosque mientras que el lobo no está, ¿lobo estas?), el Trompo (con la punta sedita), la Mata gente, los Siete pecados, la Bata, Salta soga, San Miguel, Kiwi, Mundo, la Cometa, la Gallinita ciega, Mundo, etc. Patio o calle, todo espacio se aprovechaba.

Todos estos juegos eran sanos y ejercitantes, nos llenaba de alegría, emociones y cultivábamos amistades e interacción social para toda la vida entre los amigos de la cuadra. Muchas veces nos quedábamos hasta muy noche, haciendo bulla mientras nuestros padres ya dormían. Terminábamos solo cuando salían y de un grito nos llamaban, dejábamos el grupo para ir corriendo a casa. Así terminaban nuestros días de juego; mañana, empezaría un nuevo capítulo.

Seguí caminando, recordando la carrera de barquitos y que en tres o cuatro cuadras los barquitos ya empezaban a mojarse y debilitarse. De a poco, se iban desarmando sin que nosotros pudiéramos hacer algo para evitar que naufraguen y queden solo como papel mojado. En esta carrera casi no había una meta, ganaba el barquito que más resistía.

A veces jugábamos con los palitos de chupetes o de fósforos, pero los barquitos de papel eran más interesantes y emocionantes.

Yo sigo caminando y pienso que por acá uno de nosotros ya habría ganado, me detengo, doy media vuelta y regreso por los mismos caminos de esos años de infancia, a veces con la alegría de haber ganado la carrera o a veces de haber perdido, pero con ganas de volver a empezar nuevamente el juego. En esos tiempos regresábamos corriendo, ahora camino pausado y sin haber ganado ninguna competencia, solo regreso con los recuerdos de mis barquitos de papel y con una sonrisa nostálgica.

Siempre en mis recuerdos estarán esos juegos de infancia y entre esos juegos, los recuerdos de mis amigos que compartimos muchos años de nuestras vidas, aprendiendo a convivir juntos, creciendo con las bromas que nos hacíamos, con nuestras riñas, con nuestras disculpas, pero siempre aprendiendo a ser amigos cada vez más.

Ahora el tiempo se encargó de separarnos, a algunos los veo aún, a otros no, pero igual, aprendimos a vivir distantes, manteniendo nuestras amistades y manteniendo nuestros recuerdos.

El temporal acabó junto con mis recuerdos y mi caminata, yo me arreglo la ropa y trato de sacudirme para botar la lluvia que llevo encima, algunas personas me siguen viendo, pero igual, no me incomoda porque sé que no comprenden lo que siento y por qué estoy mojado. Termino de arreglarme y me voy en busca de algún amigo que aún pueda encontrar en Jauja para darle un fuerte abrazo y para compartir nuestros recuerdos y crear nuevos episodios que algún día serán recuerdos.

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5 de febrero de 2015

Bases del X Concurso de Muliza Jaujina 2015

El presente documento norma las actividades del IX concurso de la Muliza Jaujina, denominado “TRÍO LOS CABALLEROS DE JAUJA”, en merito a su distinguida trayectoria musical en nuestra provincia, enarbolando el auténtico acerbo poético, musical de Jauja. Dicho evento se llevara a cabo el día 13 de febrero del año en curso a partir de las 3:00 pm (hora exacta) en el Auditorio del Teatrín Nuestra Señora del Carmen, siendo el día 03 de febrero última fecha para recabar las composiciones.

1. DE LA ORGANIZACIÓN
El X concurso de la Muliza Jaujina 2015 “TRÍO LOS CABALLEROS DE JAUJA”, es organizada por la Municipalidad Provincial de Jauja y la Asociación Cultural Jauja Siglo XXI con el apoyo del Ministerio de Cultura.

2. BASES LEGALES
Constitución Política del Perú
Ley orgánica de municipalidades
Decreto Ley del Instituto Nacional de Cultura
Decreto Ley de Participación Ciudadana

3. OBJETIVO 
- Conservar el acervo cultural de la Provincia de Jauja, en el área de composición e interpretación de la Muliza Jaujina, incrementando el repertorio poético musical propio de esta tierra.
- Fomentar nuestras costumbres carnavalescas ancestrales para la promoción cultural y turística, revalorando y manteniendo nuestra identidad folclórica como valor autentico de los Jaujinos.

4. FINES
Reconocer e INSTITUCIONALIZAR  a la MULIZA JAUJINA  como Patrimonio Cultural de la Provincia de Jauja.

5. METAS 
- A corto plazo – lograr la participación de 10 composiciones inéditas en el concurso de Muliza Jaujina.
- A mediano y largo plazo – lograr la participación de 30 a más composiciones cada año siguiente, para difundir con mayor fuerza las inspiraciones de nuestros compositores.

6. DE LOS PARTICIPANTES
- Podrán participar todas las personas que deseen concursar sin distingo de ningún tipo.
- La participación será como solistas, dúos, tríos, etc. No se tendrá en cuenta para los criterios de evaluación.
- Los participantes deberán contar con su acompañamiento musical, ya sea uno a más músicos dependiendo del participante.

7. DE LAS INSCRIPCIONES
- Las Inscripciones se realizarán en la oficina de TURISMO de la Municipalidad Provincial de Jauja, de 09:00 am a 3:00 pm, a partir del día 25 de enero hasta el 10 de febrero del 2015. La composición (letra de la muliza) se presentará en un sobre con 5 copias de la letra, juntando con un sobre lacrado en el que se consignaría los datos del compositor (Apellidos, Nombres, edad, dirección, teléfono) y una copia simple del DNI; en la parte externa tanto del sobre con 5 copias y del sobre lacrado figurara el seudónimo del compositor.
- Los sobres lacrados se abrirán públicamente al final de la participación y calificación de todos los participantes.  
- El derecho de inscripción será totalmente gratuito.

8. DEL JURADO CALIFICADOR
- El Jurado Calificador estará conformado por tres personas idóneas y conocedoras de este género, seleccionadas por las Instituciones que realizan este evento.
- El resultado que emita el Jurado Calificador será inapelable.

9. DE LOS CRITERIOS DE CALIFICACIÓN
ESTRUCTURA DE LA COMPOSICIÓN Y MENSAJE: 60 puntos
- La composición deberá tener dos estrofas, un estribillo y fuga de huayno, la rima y la métrica serán libres a criterio del compositor.
- El mensaje deberá estar dirigido al sentimiento del amor y/o al carnaval.

INTERPRETACIÓN: 10 puntos
Se tendrá en cuenta la entonación, melodía, matices, interpretación, dicción y vocalización.

MÚSICA: 20 puntos
Se calificará el compás, ritmo, matiz y melodía

OTROS: 05 puntos
Traje típico (varones: terno, poncho, pañuelo y sombrero) (mujeres: traje típico de jaujina)

PUNTUALIDAD: 05 puntos

10. DE LOS PREMIOS
Los premios serán otorgados por la Asociación Cultural Jauja Siglo XXI.
Se premiara en orden de mérito según el puntaje del jurado calificador como sigue:

Primer puesto: S/. 1000.00 nuevos soles
Segundo lugar: S/. 500.00 nuevos soles

NOTA.
El orden de presentación se realizara de acuerdo al sorteo a llevarse a cabo media hora antes de iniciar el concurso.

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Recorrido del Corso 2015 - Jauja


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Concurso de Carros Alegóricos y Danzas 2015 – Jauja

La Asociación Cultural Jauja Siglo XXI en coordinación  con LA MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE JAUJA, invitan a participar del concurso de Carros alegóricos, pasacalle y danzas con motivo de festejar la llegada de los carnavales en la provincia de Jauja 2015.

El concurso se dividirá en:
1.    Concurso de Carros Alegóricos: para el cual los requisitos son una reina de (15 – 25 años), un conjunto de muliza y los acompañantes deberán disfrazarse acorde a la temática del carro; la temática será libre (carnaval a nivel nacional)
2.   Concurso de Danzas o Pasacalle: para el cual todos aquellos que deseen participar podrán inscribirse con danzas o estampas de carnaval a nivel nacional, o pasacalle, buscando la originalidad, alegría y entusiasmo; siendo el mínimo de participantes 15 personas por grupo y las danzas o estampas no se deberán de repetir para lo cual se considerará el orden de inscripción.
Nota: Para el concurso de danza o pasacalle así como para el concurso de carros alegóricos cada delegación hará entrega de la descripción por escrito en una hoja de su representatividad artística, además deberán adjuntar la musicalización de su representación en un CD.

OBJETIVO
Promover la identidad cultural de la Provincia de Jauja y del Perú, haciendo participes a la ciudadanía, barrios e instituciones para integrarla con el firme propósito de preservar nuestro patrimonio de carnavales mediante nuestras diversas costumbres que la conforman, para así incentivar el turismo en nuestra localidad.

FINES
Reconocer e INSTITUCIONALIZAR  la CALIXTRADA  y todo lo que ello engloba como Patrimonio Cultural de la Provincia.

DE LOS PARTICIPANTES
1. Podrán participar Municipalidades Distritales, barrios e instituciones organizadas (clubes deportivos, sociales, ligas, Federaciones, Congregaciones, Hermandades, Grupos Juveniles, etc.).
2. Los participantes recorrerán las principales calles de Jauja, el día domingo 15 de Febrero del 2015, según el recorrido diseñado, que se anexara al final.
3. Siguiendo la tradición, los juegos serán con serpentina, pica – pica, pétalos de flor perfumados y chisguetes perfumados.

DE LAS INSCRIPCIONES
Las Inscripciones se realizarán en la oficina de DESPE de la Municipalidad de Jauja, de 09:00 am a 3:00 pm, a partir del día 01 de Febrero del 2015; siendo el último día de inscripción el 13 de febrero del presente año.
El derecho de inscripción será totalmente gratuito.

DEL JURADO CALIFICADOR
El Jurado Calificador estará conformado por tres personas idóneas en evaluaciones de este tipo de eventos, seleccionadas por las Instituciones que realizan este evento.
El resultado que emita el Jurado Calificador será inapelable.

CRITERIOS DE CALIFICACIÓN DEL CONCURSO DE CARROS ALEGÓRICOS, DANZA O PASACALLE
La calificación se realizará durante el recorrido, se evaluara en base a los siguientes criterios:

CALIFICACIÓN A LOS CARROS ALEGÓRICOS.

La calificación se llevara a cabo  por tres miembros del jurado conocedores del tema en el cual la puntuación máxima es de 100 puntos el tema es libre (carnaval a nivel nacional).
1) PUNTUALIDAD (10p)
Todos los participantes deben estar de  1:00 a 1:30 pm en el colegio San José la ubicación será según orden de llegada.
2) MENSAJE  (15p)
La alegoría debe tener un mensaje carnavalesco o histórico
3) PRESENTACIÓN MUSICAL (30p)
Tema libre con relación y armonía a la alegoría del carnaval jaujino (calixtrada)
4) PRESENTACIÓN (25p)
- Creatividad
- Originalidad
- Vestimenta
- Seguridad y respeto.
5) REYNA (10p)
- Debe tener entre 15 a 25 años
- Relación y armonía con la alegoría y el fondo musical
6) INTER-RELACIÓN CON EL PUBLICO (10p)
Jocosidad
- Alegría
- Originalidad

CRITERIOS DE CALIFICACIÓN A LAS DANZAS O PASACALLES.
La calificación se llevara a cabo  por tres miembros del jurado conocedores del tema en el cual la puntuación máxima es de 100 puntos el tema es libre (carnaval a nivel nacional).
1) PUNTUALIDAD (10p)
Todos los participantes deben estar de  1:00 a 1:30 pm en el colegio San José la ubicación será según orden de llegada.
2) MENSAJE  (20p)
La delegación debe tener un mensaje social cultural e histórico.
3) PRESENTACIÓN Y COORDINACION (20p)
La delegación maneja su presentación de forma coordinada
4) INTER-RELACIÓN CON EL PUBLICO (10p)
- Alegría
- Generar atracción al público
- Originalidad
5) UNIFORMIDAD (20)
Que la delegación presente correcta e uniformemente vestido.
6) MARCO MUSICAL (20)
La delegación cuenta con propio marco musical o equipo de sonido (Potente)

Nota. En caso de presentarse empate entre dos concursantes en cualquiera de las categorías, la comisión organizadora definirá a través de sorteo contando con la presencia de los delegados respectivos.

DE LOS PREMIOS
En el concurso de pasacalle se premiara al primer lugar de cada categoría y también habrá un premio para el mejor disfraz.

- Concurso de Carros Alegóricos
Primer Lugar: S/. 1500.00 nuevos soles

- Concurso de Pasacalle o danzas
Primer lugar: S/. 800.00 nuevos soles

RECORRIDO.
Partida: Coliseo josefino
- Jr. Francisco Carle
- Av. 28 de julio
- Av. Ricardo palma
- Jr. Francisco Pizarro
- Jr. San Martín
- Jr. Colina
- Jr. Acolla
- Jr. Plaza la libertad
- Jr. Grau
- Plaza de armas 

DE LA PENALIDAD
El incumplimiento de alguno de los aspectos de estas bases, originará la exclusión del DESFILE CARROS ALEGÓRICOS O PASACALLE, sin ninguna responsabilidad para los organizadores.

OTROS.
Los barrios del Cercado de Jauja, que hagan efectiva su participación serán sometidos a un reconocimiento especial por parte de la Municipalidad Provincial de Jauja, para ello serán sometidos a una calificación adicional entre los mencionados y que estará a cargo de un representante de la MPJ y la Asociación Cultural Jauja Siglo XXI. El primer lugar será premiado con la iluminación a su respectiva plazuela.

Los casos no contemplados en las presentes bases, serán analizados y resueltos por la comisión organizadora en presencia de los delegados.

Dudas y consultas con el comité organizador:
- JOSÉ MARÍA CABALLERO (Chema) -- #969907551
- Luis Dávila Flores --- 954093437 - *743528

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4 de febrero de 2015

Programa de la Calixtrada 2015 Rey Momo LXXXV - Jauja

La Municipalidad Provincial de Jauja y la Asociación Cultural Siglo XXI invitan a la celebración por Carnavales, en los días previos a los Tradicionales Cortamontes, con un programa que se desarrollará los días:
13 de Febrero. X "Festival y Concurso de Muliza".
14 de Febrero. Entrada de correo.
14 de Febrero. Fiesta de disfraces. Local "Arturo Núñez" 6:30 P.M. 
15 de Febrero. Gran Calixtrada, llegada del rey momo.
18 de Febrero. Entierro del Ño Carnavalón.

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Calixtrada 2015 Rey Momo LXXXV - Jauja

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X Concurso de Muliza "Trío Los Caballeros de Jauja"

El X concurso de la Muliza Jaujina 2015 “TRIO LOS CABALLEROS DE JAUJA”, es organizada por la Municipalidad Provincial de Jauja y la Asociación Cultural Jauja Siglo XXI con el apoyo del Ministerio de Cultura.

OBJETIVO
1. Conservar el acervo cultural de la Provincia de Jauja, en el área de composición e interpretación de la Muliza Jaujina, incrementando el repertorio poético musical propio de esta tierra.
2. Fomentar nuestras costumbres carnavalescas ancestrales para la promoción cultural y turística, revalorando y manteniendo nuestra identidad folclórica como valor autentico de los Jaujinos.

FINES
Reconocer e INSTITUCIONALIZAR  a la MULIZA JAUJINA como Patrimonio Cultural de la Provincia de Jauja.

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2 de febrero de 2015

Documental a la Virgen del Rosario de Jauja – Perú

Presentamos el documental de la Virgen del Rosario, patrona de Jauja: “La fiesta del Rosario – El culto a la Virgen del Rosario”, material audiovisual donde se fundamenta la historia, tradición y divinidad de la Virgen del Rosario, desde su llegada su llegada al valle del Mantaro hasta nuestros días.

Agradecemos a todas las personas involucradas en este trabajo, tanto intelectuales como artistas, así como a las personas que coordinaron cada uno de estos espléndidos momentos. De este modo queremos retribuir a nuestra tierra toda la inspiración que nos provee constantemente.

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29 de enero de 2015

Hoy tengo una cita especial con una de las mejores mujeres

Un 29 de enero, hace unos años, una pequeña razón cambio mi vida para siempre, nació mi hija. Cada año que pasaba aprendió de mis conocimientos y yo aprendí de su pequeño corazón a amarla mucho, al punto que ahora es mi razón para vivir porque su amor que me da es incondicional y eterno.

Cuanta inseguridad y algunas caídas tuvo cuando aprendió a caminar y a valerse de a poco por sí sola, pero siempre se paraba y tambaleando venía hacia mí con sus brazos abiertos buscando protección, yo le abrazaba y le daba seguridad. Cuantos juegos que tuve que volver a jugar por ella y compartir nuestras alegrías con su sonrisa callada que me regalaba y algunos llantos también. De a poco, empezó a pronunciar palabras que me daba alegría, más cuando me llamaba papá, pero también me robaba lágrimas de emoción cuando me decía que me quería.

Cuantos fines de semana que pasamos juntos jugando en el parque con su triciclo, yo corriendo detrás de ella para que nada malo le sucediera, o con una pelota, dándole con delicadeza para que pueda responderme con sus manos frágiles, o en el columpio empujándole suavemente para que pueda mecerse. Recuerdo que una vez se cayó del columpio, imprudencia mía o de ella por no agarrarse bien, no lo sé, pero yo aprendía a ser padre y ella a ser una niña, a veces inquieta.

Cuantas tardes de caminatas cuando el sol ya se ocultaba y agarrados de la mano regresábamos a casa después de haber jugado.

Pasaron los años y sus pasos cada vez se hicieron fuertes y cada vez más largos igual que el mío, ya no tengo que caminar despacio para entonar nuestros paseos. Su estatura también cambio y reclamo lo suyo y tampoco tengo que bajar la mirada para encontrar su hermosa mirada.

El abrazo frágil que me daba se convirtió en un abrazo fuerte y con seguridad, las palabras de un “te quiero” casi impronunciable se convirtió en una demostración completa de amor. Sus conocimientos ya son como el mío, por los días que pasamos juntos estudiando. Ahora lucha casi sola, casi independiente, por ser mejor y captar más experiencia cada día que amanece y lucha sin cesar para lograr el destino que decidió tener.

Ahora es una mujer pero para mí siempre será mi niña preciosa, esa niña con su hermosa mirada, su bella sonrisa y la grandeza de su corazón. Yo fui el arquitecto de su niñez y sé que ella será la arquitecta de mi vejez, y con el tiempo, será quien guie mis pasos y me dé seguridad como yo lo hice al inicio de su vida. Sé que no soy un hombre perfecto, pero trato de ser un buen padre, y siempre estaré contigo en las buenas y en las malas.

Es el motivo que hoy tengo una cita especial con una de las mejores mujeres que tengo en mi vida.

Simplemente eres mi vida y lo serás por siempre aún más allá del infinito… ¡Feliz cumpleaños amorcito, mi pequeña Nikita!

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28 de enero de 2015

Jalapato de Salón 2015 – Club Jauja

El Consejo Directivo del Club Jauja y los Padrinos tienen el agrado de invitar a usted y familia al tradicional “Jalapato de Salón” que se realizará el día sábado 31 de enero, a horas 8:00 pm, en el local de la institución, sito en la Av. Bertolotto N° 820, San Miguel.

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20 de enero de 2015

Requiem a una Wanka

Por: Macko Leiva
Porque partiste primero,
Porque recuerdos te tengo,
Porque siempre te recordamos,
En cada paso de los tunantes,
En cada traída y cortamontes...

Era de una contextura gruesa y de un color cobrizo, como de aquellas personas que pintan su piel por el duro friaje de la puna. Tenía una mirada tranquila y una sonrisa cándida que desdibujaba su aspecto rudo y su caminar pausado y pesado. Amante de nuestro folclore, juntos trajinamos muchos pueblos descubriendo nuevas costumbres, pero también, cuantos pueblos nos conquistaron con sus costumbres. Era una enciclopedia abierta de las fechas de celebraciones en el valle de Jauja, si uno quería saber dónde había fiesta, acudíamos a él y nos despejaba de la duda. Cultor especial de las festividades del 20 de enero, esperaba con ansias cada año para bailar y disfrutar de la tunantada como si fuera la última vez. Como si sabría que en unos años más, bailaría en los corazones y recuerdos de cada uno de nosotros, con sus amigos que compartió su alegría, muchos amigos.

Con tanta corpulencia era difícil aceptar que le gustaba bailar de Wanka, personaje que asumía cuando se ponía la careta de malla fina y su nombre de mofa cambiaba a “Carmín”, pero para la mayoría de nosotros, quienes le conocimos, era el “Tesoro”, porque acostumbraba a vestir lujosamente; siempre llevaba una pechera de vicuña con monedas de plata pura, prendedores y alhajas de oro. Por su vestimenta fina y costosa teníamos que “cuidarla” que no le roben mientras bailaba, a veces uno de mis amigos bailaba de Chuto, pero siempre al lado de la wanka y los demás como espectadores mezclados entre el público. Así parecíamos “jatipacos” siguiendo por el alrededor de la plaza a la institución tunantera donde bailaba, cuidando su espalda y en cada “caipincruz” (descanso) éramos agasajados con cervezas para aplacar esa ávida sed propia de nuestra juventud.

Si nos perdíamos por algún motivo, nuestro punto de encuentro era el toldo de la “Gata”, quien gozaba de nuestra confianza y nos daba crédito ilimitado en cervezas, pero solo para los amigos íntimos y gracias al aval de la wanka, porque en esa fecha aparecían muchos “hueleguisos” (quienes no son invitados) ansiosos de beber gratis y en grandes cantidades. Siempre pedíamos una caja de cerveza y “Carmín” sentado junto a la “Pajita” ocultaban todas las cervezas dentro de sus fustanes y teníamos solo una botella circulando entre nosotros a fin de espantar a los “fiestas pacuj” (los que buscan fiestas). Nos entregábamos a las tonadas de las melodías tunanteras, a la picardía de los chutos, a la elegancia y encanto de las jaujinas, al sonido de las espuelas de los recios arrieros, a la nobleza y clase dominante de las cotunchas, al señorío que expresa los chapetones, al baile refinado y elegante de los huatrilas, a la parodia de María Pichana y su viejo Pedro Chochoca, y de los demás personajes que danzaban delante de nuestro toldo y que nos hacían sentir la magia cultural de nuestra tunantada en su máxima expresión. Con alegría, con sentimiento, con lágrimas y con amigos de aquellos tiempos, amigos que compartimos grandes tertulias y aventuras tunanteras, conversaciones y anécdotas que solo terminaban cuando la noche avanzaba y teníamos que dejar la plaza de Yauyos en busca de reposo para retomar fuerzas para el día siguiente.

Un día, ya de noche, a punto de retirarnos, la wanka, el chuto y yo decidimos comer un Picante de cuy. La wanka nos llevó en su casera quien nos recibió amablemente, era en uno de esos toldos que se instalan en las calles que dan acceso a la plaza. Nos sentamos en una banca, con la wanka al medio de nosotros y dando las espaldas a la calle por donde transitaban muchas personas. Cada quien con su plato, empezamos a disgustar sin mediar palabras y concentrados en nuestro paladar, casi a mitad del potaje, el chuto agarra la pata del cuy y da un mordisco a su presa, pero al no lograr arrancar un pedazo, empieza a jalar la pata sin soltar su presa, pero la piel del cuy era tan flexible que no cedía y se estiraba más hasta que se rompió; el chuto se quedó con la pata en su mano y gran parte de la piel regreso a la presa que tenia mordida estrellándose en su cara; tanto fue el impacto que el chuto se fue de espalda y con ello también nos llevó a nosotros hacia atrás. Nuestro peso, de la wanka y yo, trató de equilibrar la fuerza contraria que hacia el chuto, pero sentados teníamos una posición inestable y el impulso del chuto fue superior a nuestra fuerza. Despacio, como en cámara lenta nos fuimos hacia atrás sin poder hacer nada, solo atinamos a sostener nuestros platos y poco a poco caímos de espaldas al suelo con los pies arribas y con los restos de cuy encima nuestro.

Las personas que estaban comiendo en los toldos vecinos y las que pasaban por esa calle se ganaron con el espectáculo, dieron rienda suelta a su alegría con risas, carcajadas y burlas, especialmente por la wanka que yacía en el suelo de espalda con las piernas arriba. Yo que no llevaba vestimenta alguna, me sobrepuse rápidamente, ayude al chuto a ponerse de pie y luego los dos y con mucho esfuerzo levantamos a la wanka. Tratamos de limpiarnos, pero nuestras espaldas y parte de nuestros cuerpos estaban empapados y llenas de barro por la lluvia que dejaban las calles mojadas y con barro.

Ante tanta burla y risas de las personas, solo optamos por acomodar nuestras ropas y limpiarnos lo que se podía. Nos abrazamos, siempre con la wanka al medio y decidimos marcharnos del lugar, dejando atrás la alegría entre las personas y llevándonos nuestra vergüenza disimulada diciéndonos en voz baja: “ama cusuychu, ama cusuychu” (no hagas caso, no hagas caso), y poco a poco desaparecimos en medio de la penumbra de la noche.

Tres amigos: una wanka, un chuto y un espectador, personajes propios de la tunantada. Aunque ahora la wanka baila en una plaza infinito del cielo, porque una “traída de monte” le arrebató la vida mientras Jauja festejaba con alegría los carnavales; en ese momento, su partida ensombreció nuestras vidas por un tiempo, pero después comprendimos que la muerte solo es ausencia física más no espiritual. Por eso, aunque no está presente este y cada 20 enero, pero mientras mi corazón palpita al ritmo de los acordes de los huaynos y al bailar de los tunanteros, en ese momento le recordaré con sentimiento y con lágrimas en mis ojos a esa wanka, a ese gran amigo que siempre estará conmigo en la plaza de Yauyos, como todos los demás tunanteros que tomaron la delantera y que ahora danzan con nosotros en una cuadrilla especial, la gran Institución Celestial de la Tunantada…

¡Pucacha, upiacushun, llushpipa llushpipa, eterno amigo! (Pucacha, tomemos, cepillado cepillado, eterno amigo).

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